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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 29 de noviembre de 2022

Falta de empatía

Hablemos de la empatía. Potente palabra con un significado que radica en la capacidad de comprender los sentimientos de los demás.

La empatía es una de esas cosas raras que la vida le dio a los seres humanos, permitiéndoles ver las cosas desde la perspectiva del otro, algo que cobra más valor gracias a un elemento clave que la envuelve. Se trata de la compasión.

La empatía expresa compasión. Es una herramienta para actuar ante el sufrimiento de los otros. Investigaciones en el campo de la psicología determinan que las personas empáticas suelen preocuparse por el sufrimiento ajeno y toman decisiones concretas que lo alivian. Eso es ser compasivos.

Cuando revisamos la empatía de los políticos el panorama se enrarece. Los candidatos a elecciones populares siempre se muestran como los seres más empáticos y compasivos. Saben que funciona y que se traduce en votos y popularidad. Pero la historia muestra que al llegar al poder tienden a olvidar aquello de “ponerse en los zapatos del otro”, confirmando una certera frase que algún día escuché: “Tan endiosados en sus escaños, tan lejos del día a día del ciudadano medio”.

Eso es lo que estamos viviendo en Colombia.

Devenido en el poder, el gobierno nacional y su maquinaria legislativa no caen en la cuenta de que hoy son deficitarios en empatía con los todos y todas, incluso con los que llaman “nadies”.

Más allá de que el ambiente progresista vocifere que Colombia los necesitaba, incluso con documentales propagandísticos que son odas al ego, el gobierno no se ha dado a la tarea de entender que las conversaciones cotidianas están girando entorno a lo difícil que serán los años venideros y eso ya dice mucho. La gente del común siente una soga apretando su cuello y no les alcanza para vivir.

Miles de personas hoy se levantan con una carga de preocupación inmensa porque empiezan a descubrir que su poder adquisitivo es cada vez es menor y cómo no si en sus billeteras hay pesos depreciados en más de un 20%. Súmele que se aproxima un gran dolor de cabeza para cualquier familia por la vía de los incrementos de precios a todo nivel: Servicios, arriendos, colegios, salud, seguros, en fin.

Pero eso sí, complicado que el gobierno se ponga en los zapatos de ellos. ¿Compasión? ¡Qué es eso!

Difícil situación, porque todo está servido para entrar a una espiral de pesimismo tendiente a hundirnos y un país pesimista es una bomba de tiempo.

Sin embargo, concedamos algo de esperanza en la incertidumbre. Los estudios también dicen que las personas empáticas son propensas a tolerar desacuerdos. Incluso a demostrar voluntad de cambio. Ojalá que al gobierno le quede un halo de esa empatía electorera de la que tanto se jactó. Si es así entenderá la verdadera dimensión del sufrimiento de a los que se deben, sentirá compasión y quizás vire el timonel hacia el rumbo correcto

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