Por HÉCTOR ANDRÉS MENDOZA L.
Por HÉCTOR ANDRÉS MENDOZA L.
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Comunicación Social-Periodismo, quinto semestre
hectorandres215@gmail.com
Es razonable pensar en los avances que ha tenido la globalización en nuestro país. Basta salir a la calle y ver a un joven escuchando rock, volteas la cabeza y observas una fila de gordos en un restaurante de perros calientes y hamburguesas, miras hacia la esquina y está una mujer con un celular más grande que la palma de su mano, vas al parque y están muchas marionetas haciendo ejercicio. Miras a un viejito sentado en una banca, con un radio en el oído y causa conmoción el contraste que tiene la escena. Son muchas cosas las que se han perdido a raíz de la incursión de la globalización, solo por mencionar algo: los valores se han ido a la basura. Algunos de esos valores que carecen las sociedades globalizadas son la solidaridad y la humildad. Así lo dice Evangelina Himitian, periodista argentina, en un libro de su autoría: “La injusticia, que ha crecido en los países industrializados, y la globalización de la economía han llevado a una falta de solidaridad con los pobres”. En efecto, junto con la globalización llegó el individualismo, ese cáncer que no conoce otro camino que el propio.
Por otro lado, para hablar de las intenciones que tiene el esparcimiento de las hamburguesas y los perros calientes por todo el mundo, la periodista Núria Almirón expone en su libro Los amos de la globalización que: “La globalización no es más que la siguiente fase evolutiva del capitalismo. y el capitalismo es una forma de organización económica, no social ni política, así que no atiende a justicias o igualdades. Solo atiende al mercado”. Lo que dice Almirón con respecto al mercado se puede evidenciar, por ejemplo, en la deforestación que tenemos en el Amazonas, donde nuestros árboles van a terminar convertidos en sofás y, con seguridad, van a servir para que las personas se sienten conectadas a un tanque de oxígeno.
Que pesar que este mundo haya pasado del colectivismo al individualismo; nuestra generación está condenada a lo superfluo y volátil por culpa de la globalización. Ojalá nuestra sociedad se dé cuenta de que el problema es de todos y no del Gobierno que no tramita leyes para conservar lo nuestro. Mientras sigamos empedernidos en fotos de desnudos que suben a las redes sociales, nuestros valores están condenados a hundirse en un fango de inmundicia. ¡felicitaciones, seres globalizados!.
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