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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 24 de marzo de 2020

Hacer lo correcto

No es una buena época para escribir. No es fácil. Quisiera hablar de esos temas a los que me he acostumbrado a poner de manifiesto en este espacio. De esa visión que tengo de las cosas, de la política, de los que la ejercen, de los puntos a favor que a veces logran y de los enredos non santos en los que se meten. Quisiera plasmar el devenir del país y las clavijas que se deben apretar o, mejor, irme a la otra orilla y hablar de esas cosas bonitas que la vida nos ha dado y que no las vemos por culpa del ritmo vertiginoso que le pusimos.

Pero no. No hay forma de hacerlo. El entorno creado por la pandemia de coronavirus covid-19 y el confinamiento al que nos llevó concentra toda la atención.

La información, entonces, dio un giro radical. La virtualidad disparó el volumen de información de una forma absurda, llevándonos a unos niveles de infoxicación sin precedentes. En cuestión de segundos pasamos de un meme que nos saca una sonrisa a un audio de origen incierto que nos llena de pánico. Llega después la opinión de un “experto” en el tema recabando errores cometidos. Las cadenas de mensajes saturan los teléfonos. Críticas a los gobiernos, audios llenos de esperanza, que esto pasó aquí, allá... cadenas que claman por ayuda humanitaria otras abogan por aplaudir a los héroes, al personal de la salud, equipos de sanidad, empleados de empresas que luchan para que no quedemos desabastecidos de alimentos, medicamentos, en fin. Cae un nuevo chiste, un video que nos pone a reír y nos abstrae por segundos de la realidad, pero más adelante llega un mensaje que dice “lo más sensato que he leído hasta ahora”, con un link que conecta a un análisis de un experto pegado de uno que otro informe de investigación que han encontrado.

Así nos la pasamos todo el día. Ese es el mecanismo para soportar la angustia, el temor y la incertidumbre, que demuestra la fragilidad de la condición humana, impaciente como ninguna otra especie. Nadie esperaba que la naturaleza nos diera una cachetada y que la expansión de un virus nos llevara a la contracción del hombre. ¿Por qué está pasando? Ni idea... no me atrevo a decir nada al respecto. Solo me atrevo a algo: atender la tarea que la vida me impuso que es muy simple, cuidarme, cuidar a mi familia, a mis seres queridos, ajustar mi trabajo a esta realidad y aportar desde lo humanamente posible para que salgamos bien librados. Esto también pasará y nos llevará a ser mejores. Por ahora, no hay de otra, simplemente, hacer lo correcto, como dice el cineasta Spike Lee... hacer lo correcto .

columnasioque@gmail.com

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