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Óscar Domínguez
Columnista

Óscar Domínguez

Publicado el 29 de octubre de 2020

Historias de locos bajitos (41)

Como viven en perpetuo día de las brujas ¿cómo no darles la palabra a los bajitos en vísperas del primer 31 de octubre en pandemia?

Amita, ¿por qué el eco nos responde con una voz que se parece a la de uno? (Talo, el niño de Los soles de Amalfi, de Dasso Saldívar).

Abuelito, cuando sea grande te voy a construir una casa grande para que siempre entre el sol. Solo hay un problema, y es que para esa época tú ya no vas a existir (Mateo , seis años).

El pediatra vio a un niño de cuatro años tosiendo a través de la ventana de su consultorio. Le preguntó qué estaba haciendo y recibió la siguiente respuesta: Estoy arrojando mi tos a través de tu ventana para que no regrese a mí; creo que así es que curas a los niños. (Del libro Cien anécdotas de los pediatras colombianos).

Quino, con cada uno de sus libros, lleva ya muchos años demostrándonos que los niños son los depositarios de la sabiduría. Lo malo para el mundo es que a medida que crecen van perdiendo la razón (García Márquez).

Agustín, de dos años, le tiene nombre al pico y placa: Pipicaca.

De un abuelo: En mi vejez he empezado a apreciar la pintura infantil y he acuñado esta frase: “Todo niño es un Picasso hasta que le enseñan a pintar”.

Compartíamos con mi hijo y sus hijas de doce y siete años. En broma, el padre les dice: Les vamos a traer un hermanito. Manuela calla pero Emiliana responde: No, papi, porque yo quedo en el medio, y quedo invisible, porque la mayor siempre manda, y el menor puede culpar y hacer lo que quiera.

Al nacer, al niño hay que rodearlo de hermosas palabras y de hermosos adornos para hacer hermosa su vida futura (proverbio de un pueblo africano).

En una parada del tranvía en Colonia, Alemania, se subió un africano y se sentó frente a la madre y a Monserrat, de unos seis años. Montse lo miró muy fijo y le comentó a su mami: “Mamá, este hombre es azul”. Y el africano sonrió y le dijo: “Y tú eres rosé”. (Del diario de Ricardo Bada).

Mi nieta Mariana, de cuatro años, observa a su prima elaborar una maqueta para la Universidad. La niña recogió los retales y quiso imitar a su prima haciendo su propia maqueta. Yo la observé y le dije: ¿Le ayudo?, y me respondió: No, enséñeme.

De la siguiente anécdota surgió la idea de las historias de locos bajitos que está cumpliendo 41 entregas y el rancho ardiendo:

Le pregunta el abuelo a su nieto de cuatro años: José Luis, ¿qué es para ti la magia? Magia es sacar un conejo de un sombreo. Abuelito, ¿tú puedes sacar a Dios de un sombrero?

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