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Rafael Nieto Loaiza
Columnista

Rafael Nieto Loaiza

Publicado el 14 de febrero de 2022

Inflación desafiante

Es un problema global y en un contexto comparado a Colombia no le ha ido mal. Si la inflación regional promedio fue de 7,2 %, la nuestra fue de 5,62 %. Sin embargo, lo cierto es que es la más alta en los últimos cinco años y estuvo muy por encima de la meta de 3 %. Y que la cifra de enero de este año, 1,67 %, es la mayor variación para este mes desde la implementación del mecanismo de inflación objetivo.

Las causas de este aumento de la inflación es mixta. Hay factores externos comunes. La caída en la producción y el quiebre de las cadenas de suministros por los confinamientos. La inyección extraordinaria de dinero a las economías. Con las aperturas, el aumentó significativamente del consumo, el disparo de los precios de petróleo, carbón y gas y la crisis mundial en el transporte marítimo.

En nuestro caso, el problema mayor ha sido el disparo de la canasta de alimentos, un 19,98 %, su variación anual más alta en la historia, que impacta de manera particular a los más pobres.

Sumemos la devaluación acelerada y el aumento del salario mínimo muy por encima de la inflación. Y, para los alimentos, el mayor costo de los insumos agropecuarios y concentrados, la ola invernal y los impactos de los bloqueos criminales que generaron desabastecimiento y significó la pérdida de millones de litros de leche, aves y cerdos. Por eso sorprende el cinismo del “comité del paro”, que cita a nuevas protestas para marzo.

El panorama para este semestre no es halagüeño. No es previsible que se solucione la crisis logística marítima ni que bajen los precios de los insumos. El precio del trigo sigue muy alto. La indexación por el aumento excesivo del salario mínimo seguirá presente. Puntea en las encuestas un irresponsable que amenaza con poner a funcionar la maquinita de hacer dinero. La presión sobre la tasa de cambio se mantendrá. Las medidas gubernamentales para frenar el alza de los alimentos son insuficientes y, en todo caso, hay que rezar para que no se les ocurra incrementar aranceles o establecer mecanismos de control de precios que siempre son perjudiciales. Hay que aguantar hasta el segundo semestre, cuando la situación debería mejorar.

En fin, el Banco de la República aumentó en cien puntos su tasa de interés y es previsible que los aumentos sigan al menos hasta mediados de año. Aunque la tasa de interés sigue siendo negativa y el Banco hizo lo que le correspondía, el riesgo está en que se frene el crecimiento de la economía y, por esa vía, se afecte el empleo. Ya veremos 

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