<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Fernando Velásquez Velásquez
Columnista

Fernando Velásquez Velásquez

Publicado el 06 de enero de 2020

La gratitud

La gratitud es la capacidad del ser humano para agradecer y reconocer los dones recibidos de un bienhechor. Según el Diccionario de la Lengua Española, es un “sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”. Por eso, señala el conocido refrán castellano que “es de bien nacidos ser agradecidos”, con lo cual se quiere exaltar a las personas criadas en una buena familia que saben reconocer y compensar a quienes les prestan ayuda.

El agradecimiento, entonces, es un bello estado del alma que aflora para corresponder a quien nos brinda un beneficio o apoya. Agradecer es un acto sublime mediante el cual reconocemos al otro y, a la vez, es una expresión de nuestra educación y buen corazón; él es, pues, el espejo del alma. Por eso, Séneca (quien dedicó al asunto las páginas más esplendentes que jamás se hayan escrito) dice –en las Epístolas Morales a Lucilo– que “al sol y a la luna debo muchísima gratitud, aunque no salgan para mí solo”.

La virtud opuesta a él es el vicio de la ingratitud que muy bien retrata Cervantes Saavedra: “Escribe a tus señores, y muéstrateles agradecido, que la ingratitud es hija de la soberbia, y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida a los que bien le han hecho, da indicio que también lo será a Dios, que tantos bienes le hizo y de contino le hace” (carta a Sancho Panza, capítulo LI del “Quijote”). Con razón, entonces, en “Las Epístolas morales”, expresó Séneca: “Vale la pena, para encontrar una persona agradecida, conocer por experiencia también a los ingratos”.

Y estas reflexiones son pertinentes porque vivimos en un mundo en el cual la soberbia nos aniquiló los sueños y domina cual tirano indestronable; creemos que todo nos lo merecemos por ser quienes somos. No conocemos la humildad y creemos que los demás seres humanos –cuando nos hacen depositarios de sus mimos y cuidados– tienen obligación de hacerlo; somos, pues, presas del materialismo más burdo y miramos con desdén a quienes nos prodigan sus bendiciones. Entendemos que, como somos los supuestos reyes de un mundo virtual donde fabricamos falsas amistades y sociedades esotéricas, detentamos todos los poderes y podemos mirar con vilipendio al que una vez nos tendió la mano.

Esa es la razón por la cual practicamos muy poco esta bella virtud; y, cuando lo hacemos, ello sucede sin convicción y espontaneidad, no lo hacemos con el corazón en la mano; casi siempre nuestras expresiones van unidas a la hipocresía, la falsía y las apariencias. La verdadera gratitud, pues, se tiene que tejer como si se tratara de construir un lecho de rosas para agasajar a nuestro benefactor; ella debe ser como un viaje a través de una noche estrellada infestada de luceros.

Plantemos, entonces, la gratitud como una de las mejores esencias; edifiquemos nuestras vidas en torno a ella para que los retozos y todas las probidades del mundo se vuelvan jilgueros que nos despiertan a media mañana. Dar las gracias de forma auténtica siempre nos enaltece y hace más prudentes y sabios; la verdadera grandeza se mide por el tamaño de nuestra humildad, no por los metros cúbicos de oro que acumulemos o las bodegas de cosas materiales que atesoremos.

Cuando nuestro reconocimiento nace del corazón es un bálsamo maravilloso que ilumina las caras y llena las sonrisas. Si él es fidedigno, es como un sendero de luciérnagas que alumbra el camino en medio de la noche. Cuando él nace de lo más profundo del ser, es un coro de ángeles que se pasea victorioso por los cielos y planta atrevidos arreboles al final de la tarde. Como dice Gloria Fuertes: “Mi eterna gratitud a los que me quieren, siempre les recordaré a la hora del sol”.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

CRHIS FROOME

El ciclista británico vuelve a la competencia, luego de ocho meses de retiro por una lesión.

$titulo

PIRÓMANOS Y SUS ESTRAGOS

A lo largo y ancho del país, ya son varios los incendios provocados, en plena sequía y con grandes daños.