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Carmen Elena Villa Betancourt
Columnista

Carmen Elena Villa Betancourt

Publicado el 08 de julio de 2020

La riqueza de los encuentros informales

Con el teletrabajo hay algo fundamental en el mundo laboral que por estos días se ha perdido o disminuido: las conversaciones de pasillo, los diálogos informales o las salidas a almorzar juntos como compañeros de trabajo. El trabajar en casa presenta ahora muchas exigencias, especialmente para los padres de familia.

Una de ellas es tener todo en un mismo escenario: desde el perro que ladra, el timbre que suena, el lavamanos que se estropea y los hijos que se pelean. Por eso los momentos en los que uno puede trabajar sin distracciones valen oro y hay que hacerlos rendir mucho. Sin embargo, esto ha traído una desventaja para el mundo laboral. Las reuniones por zoom o por cualquier otra plataforma digital se convierten a veces en espacios netamente ejecutivos, donde no hay preámbulos o comentarios informales una vez esta termina y es ahí donde muchas veces salen las grandes ideas y los proyectos más destacados.

Justo hace poco nos comentaba una compañera de mi trabajo (Universidad Católica de Chile) cómo uno de los grandes proyectos surgió en medio de unas conversaciones de pasillo donde un grupo de compañeros se pusieron, en un espacio informal a soñar y a compartir esos anhelos y fue así como se gestó Misión País, un proyecto que actualmente permite que 1500 estudiantes vayan durante el verano de misiones por toda esta nación, ayudando a las poblaciones más vulnerables.

A veces en esos tiempos de ocio es donde más se recrea la mente, donde saltan ideas creativas. En ocasiones estas ideas salen a la luz por el esfuerzo que hace nuestro cerebro de vencer el aburrimiento, de tomar un aire tras horas intensas de trabajo, de buscar socializarnos con los demás y ahí es donde sale la chispa de una buena idea que se convierte muchas veces en un gran proyecto o en un cambio importante dentro de la cultura de la empresa.

Para suplir la carencia de estos espacios, y viendo que en Chile estamos por cumplir cuatro meses de encierro, algunos compañeros han tenido la iniciativa de crear reuniones informales por zoom dentro del horario laboral donde vamos compartiendo lo que más nos ha enseñado este tiempo de cuarentena, lo que más valoramos ahora, cuál es nuestro rincón y objeto favorito de la casa y qué cosa quisiéramos hacer una vez regresemos a la vida normal.

Aprendamos a darle un espacio al ocio en esta nueva realidad del teletrabajo. Entendiendo que ocio no significa no hacer nada sino, más bien, permitir pausas creativas, ya sea a solas o conectados por zoom, donde podamos buscar ideas, tanto en nuestra vida personal como laboral, que nos permitan hacer vida aquellos sueños que tenemos quizás en el fondo de nuestras mentes y corazones y que a veces, por la excesiva lista de tareas que tenemos, se quedan estancados sin ver la luz ni hacerse realidad.

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