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Carmen Elena Villa Betancourt
Columnista

Carmen Elena Villa Betancourt

Publicado el 08 de abril de 2020

Los “cirineos” y las “verónicas” de hoy

Esta es una Semana Santa muy diferente. Sin viajes de vacaciones, sin procesiones religiosas. Una Semana Santa en casa donde quizás lo más adecuado será aprovechar el tiempo en familia y darse unos espacios para la meditación.

Me venían a la mente dos figuras religiosas muy propias de la Semana Santa: de Simón de Cirene, más conocido como “El Cirineo” y la Verónica. Ambos estuvieron presentes en el camino de Jesús hacia el Calvario.

Los Evangelios hablan del Cirineo como un hombre “que volvía del campo, el padre de Alejandro y Rufo”, a quien los centuriones obligaron “a que llevara su cruz (de Jesús)” (Mc. 15, 21). Él fue pues, un hombre cualquiera, quien iba caminando por las laderas del monte Calvario y al ver aquel hombre débil y golpeado, no le quedó más remedio que ayudarlo a cargar la cruz aunque al principio se rehusaba a hacerlo.

Pensemos en tantos “cirineos” que existen hoy, quienes con su trabajo generoso están ayudando a “cargar las cruces” de tantos enfermos y también de tantas personas que sufren las consecuencias indirectas del covid-19. Quizás hace unos meses caminaban como Simón de Cirene sin saber que en tan poco tiempo estarían poniendo su hombro para ayudar a cargar la cruz del dolor, la fragilidad y el miedo. Quizás por un momento, como hizo el Cirineo, se han rehusado a cooperar con esta cruz porque le han temido al sufrimiento, pero finalmente, y al ver tanto dolor, se disponen a cargar las cruces que enfrentan los demás. Pienso en los médicos que llevan noches sin dormir, en los enfermeros que los asisten, en los familiares y amigos de los enfermos que, con un gesto o una palabra, aunque sea a la distancia, brindan consuelo a tantos enfermos y afligidos.

Pienso en los psicólogos, psiquiatras, terapeutas y guías espirituales que están ayudando a levantar el ánimo de muchas personas decaídas, deprimidas, ansiosas o que enfrentan una gran crisis de fe.

Otro personaje típico de la Semana Santa es la Verónica: La tradición nos habla de esta mujer que limpió el rostro de Cristo cuando caminaba al Calvario y su figura quedó impregnada en aquel pedazo de tela. Ella tuvo la delicadeza de ofrecerle a Jesús un pequeño alivio, quizás con el riesgo de ser señalada como amiga de aquel a quien consideraban un delincuente.

Hoy vemos a tantos héroes que se han expuesto por cuidar a los enfermos y han contraído también el coronavirus. Vemos incluso historias de personas que han dado la vida por otros, que han pedido que se les retire el oxígeno para que lo tenga alguien más joven o que le cede su habitación a alguien que quizás la necesite más.

Son los héroes, son los santos en estos días llenos de dolor y de malas noticias. Esta es una semana diferente en la que vemos cómo muchas personas alrededor del mundo y de manera silenciosa, más que recordar a Jesús en una procesión, están haciendo vida las palabras que Él dijo en el Evangelio: “cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt. 25,40).

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