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Taller de Opinión
Columnista

Taller de Opinión

Publicado el 11 de julio de 2019

Los enemigos de la paz

Por Daniel González Monery

Universidad del Atlántico
Ciencias Sociales, semestre 8
moneri11@hotmail.com

Ahora que buena parte de la sociedad colombiana habla de paz, y el entusiasmo es un sentimiento casi generalizado en todo el país, el mal ejemplo dado por algunos de los mismos comandantes de la extinta guerrilla, y antiguos íconos del proceso de paz, socava cualquier posibilidad de que el país pueda por fin pasar la página y poner fin a más de medio siglo de violencia, guerra y muerte. Es triste ver cómo estos exjefes guerrilleros (aunque uno ya no sabe si así decirles), a quienes les ofrecieron todo servido en bandeja de plata para reintegrarse a la sociedad, desaprovecharon la oportunidad.

¿De qué otra forma se puede explicar el comportamiento de personajes como “Iván Márquez”, “El Paisa”, “Romaña”, y ahora “Santrich”, quienes decidieron desaparecer (literalmente) sin dejar mayor rastro, con la excusa de que no había garantías para ellos en el regreso a la vida civil? ¿Acaso Rodrigo Londoño, “Timochenko”, no ha contado con garantías para hacer política, estar en el Congreso y moverse por el país para hacer visitas a las zonas de reincorporación y reunirse con sus copartidarios en las regiones? ¿Acaso, como “Timochenko”, no hay otros exlíderes de la guerrilla que hoy viven una vida casi común y corriente, cumpliendo con los compromisos adquiridos ante el país entero de acudir a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)?

La zona en la que se podrían estar moviendo estos tres excomandantes se podría convertir en el verdadero corazón para articular a las disidencias o, lo que sería más preocupante, crear la verdadera disidencia de esta organización. A diferencia de otros mandos medios de las Farc que abandonaron el proceso de paz, estos aún tienen autoridad en la tropa. Márquez era el segundo al mando de la guerrilla y representa un capital político que no tienen otros líderes de la disidencia; “El Paisa” representa el ala más militar de la desaparecida guerrilla, pues comandaba la temida columna móvil “Teófilo Forero”; y Romaña, por su lado, conoce a la perfección las economías ilegales que permitieron el fortalecimiento y expansión de las Farc.

El silencio por la desaparición de “Márquez”, “El Paisa”, “Romaña” y “Santrich” cada vez genera más ruido. Nadie dice nada. Pero tampoco se habla del costo que tendría para el posconflicto si los rumores se convierten en certezas. Aun así, la paz va más allá de estos funestos personajes.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
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