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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 14 de julio de 2020

Mezquindad se escribe con P

Dice la RAE que mezquino es aquel “falto de generosidad y nobleza de espíritu” o “Desdichado, desgraciado, infeliz”. Aristóteles decía que la mezquindad desvía la virtud de la generosidad como si fuera una antítesis de la magnificencia y la historia ha demostrado que los actos mezquinos son una gran demostración del resentimiento y de la vanidad de aquellos incapaces de ser generosos.

Por esta época, la mezquindad ha salido a relucir en personajes que dicen llamarse líderes del pueblo. Esa mezquindad se ha visto traducida en una maquinación metódica para saciar la sed de poder que se los quiere tragar, que obedece simplemente a un objetivo personal: asumir a su antojo las riendas del poder.

Con el tiempo la historia ha develado los traumas, incompetencias e inseguridades de aquellos que han hecho de la mezquindad su forma de actuar. Ha reflejado, también, las limitaciones propias de quienes necesitan ser centro de atracción. Por eso, la mezquindad es pariente del cinismo.

Quienes hacen de la mezquindad el motor de sus actos le juegan a la destrucción de las bases de una sociedad, de la institucionalidad como cimiento de progreso y, en nuestro caso, de la democracia como catalizador de las libertades y los derechos de las personas.

En medio del momento tan difícil que vivimos, donde el cuidado de la vida es una prioridad, estos personajes no conciben la unión como punto de partida. Acomodan la realidad desde el reduccionismo de un tweet, dejando en el aire opiniones desbocadas que instauran una retórica del caos. Personajes que se riegan en desparpajo para incitar a salir a las calles en una época en la que impera el resguardo. Tipos que buscan ignorar la institucionalidad, desconocer la legitimidad de los gobiernos, que saborean la desobediencia civil como si fungieran de Gandhi o Martin Luther King a la criolla. Personajes que se les nota la intención oportunista, quizás buscando mandar al ostracismo sus improntas del pasado. Personas que no tienen presente que sus palabras tienen un efecto de propagación con propósito atomizador, polarizador.

Es innegable que nuestro país tiene problemas de talla mayor y se deben resolver para ser viables como sociedad. Los escándalos existen, hay de todo tenor y algo habrá que hacer para resolver la cantidad de asignaturas pendientes, que vienen de tiempo atrás. Pero hoy, para que Colombia sea humana hay que apelar a la solidaridad. Solidaridad para mitigar el impacto que ha tenido la pandemia, especialmente las clases media y baja y soportar los difíciles tiempos que vienen por delante. Entonces, ¿es momento para actuar mezquinamente y hacer declaraciones de guerra?

La etimología de “mezquino” proviene del árabe miskín. Su significado se resume en digno de pena o lástima. Creo que no hay que decir mucho más para entender que en Colombia mezquino se escribe con P. ..

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