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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 06 de octubre de 2020

Mortales

Durante el desastroso primer debate por la carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos, el presidente-candidato Donald Trump buscó anotarse puntos lanzando sin piedad frases desafortunadas. Frente a una pregunta relacionada con el coronavirus, sin más ni menos, Trump descargó su ironía contra el candidato demócrata Joe Biden. “Tengo mascarilla, pero no la uso como él, que cada vez que lo ves tiene una”, dijo, y remató: “Puede estar hablando a 200 pies de distancia y lleva la mascarilla más grande que he visto”.

Desde hace meses, Trump venía burlándose de Biden por los cuidados que ha tenido con el coronavirus. Biden ha sido prudente con el tema. Al inicio de la pandemia se aisló en su casa en Delaware, mientras que Trump lo llamaba “Joe El Dormilón”, al mejor estilo de un street fighter. Claro, Trump ha desestimado el coronavirus, llevándolo a su mínima expresión, como si los 208.000 muertos en los Estados Unidos no fueran suficientes para preocuparse. Para Trump, el coronavirus simplemente desaparecerá y hasta el clórox quizás sirva para curarlo. De hecho, solo hasta julio se le vio usando en público el tapabocas, quizás por presión. Sin embargo, las imágenes que ha dejado son las de eventos con cientos de asistentes quienes, en su mayoría, no usaban tapabocas.

Pero tanta ironía se le devolvió. Trump se contagió de coronavirus y le tocó aislarse. Más tarde, irse al hospital militar Walter Reed, en Maryland, por precaución. El todopoderoso, el inmune, comenzó a hacer parte de las estadísticas de la covid-19.

Obvio que el asunto traerá consecuencias políticas y sociales en medio de una campaña en la que se ha llegado a decir que la democracia de los Estados Unidos está en riesgo... y sí... hoy el país está fracturado, dividido y arisco entre su población: afrodescendientes heridos y con rabia, latinos e inmigrantes humillados y blancos extremos exaltados por el estilo de gobierno impuesto. No en vano, Trump se ha negado a rechazar a los supremacistas blancos, dejando al aire frases como “retrocedan y estén listos” (stand back and stand by). Como quien dice... si pierdo las elecciones, les toca a ustedes darle al tema con toda.

Pero más allá de eso, el contagio de Trump tiene un profundo significado que toca con la responsabilidad moral puesta al servicio del sentido común, cosa que le falta a muchas otras personas, quienes creen que usar el tapabocas es sinónimo de debilidad. Esto del coronavirus hay que tomárselo en serio, porque va de largo. Eso es lo que se ha dicho hasta la saciedad y toca manejarlo hasta que se encuentre una solución, que, entre otros, se ve lejos. ¡Hombre, hasta a la Casa Blanca se metió el virus! Por eso, hay que ser intransigentes con todos los que no hacen caso, porque literalmente nos ponen en riesgo, olvidándoseles que todos aquí somos mortales.

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