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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 10 de septiembre de 2019

Nos cogió ventaja

Martes de la semana pasada, 6:50 a. m. Un cruce de la avenida Oriental, pleno centro de Medellín, colapsado por culpa de conductores imprudentes. “¿Qué pasa, agente? ¿Por qué no está controlando el tráfico?”. La respuesta fue desparpajada: “qué le hacemos, pues... esto me cogió ventaja”. En una frase, derivada de su desidia, el agente resumió muchas de las cosas que pasan en este país.

Hace 20 años, durante una ceremonia de graduación en la Universidad Eafit, el profesor Jorge Orlando Melo, dijo: “La Colombia que mi generación y las que nos han precedido han construido no es muy satisfactoria. En muchos aspectos, los problemas colombianos identificados y diagnosticados hace años no se han resuelto, y más bien se han agravado”.

Los problemas de ese entonces son los mismos de hoy, con el agravante de que se amalgamaron con otros: corrupción con desconfianza y pesimismo, marrullerías y comportamiento poco probo de los políticos con la apatía ciudadana por lo público, desigualdades sociales con la viveza de la cultura fácil, violencia con las vías prolijas de la cultura mafiosa e ilegal, en fin.

Pero frescos, no nos hemos quedado con los brazos cruzados. Lo malo es que todas las soluciones que nos craneamos se basan en lugares comunes poco benévolos para crear una sociedad tolerante y próspera: tratamos de resolver todo a la guachapanda y de forma inmediata, somos macheteros, nos ranchamos en el argumento propio sin escuchar el del otro y, porfiadamente, le metemos el gusto propio en detrimento del bien común. La historia dice que nos gusta que el caldo salga más caro que los huevos.

Algunos dirán que eso es lo que los políticos nos han dejado y que por culpa de ellos esto nos cogió ventaja. No, no piensen que es un asunto que se limita a la clase política. Es un asunto que toca a todos, un rollo que se vive en la cotidianidad. La actitud del agente de tránsito es un claro ejemplo, que se repite a diario en todo el territorio nacional y no es cosa de políticos.

No quisiera dejar un tono pesimista con esta columna. Soy de los que cree que algún día entenderemos y aplicaremos cosas fundamentales y simples, para encontrar las soluciones que ponen freno a esa bola de nieve de los problemas. Yo resumo esto de forma simple: entender que la parte medio llena del vaso está primero que la parte medio vacía. Como dice Steven Pinker, el profesor de la Universidad de Harvard, ahí es donde aparecen las posibilidades, porque hay forma de mejorar y encontrar soluciones por caminos distintos a los lugares comunes que tanto nos gustan.

Miércoles de la semana pasada, 6:50 a.m., en el mismo cruce de la avenida Oriental. Ahí estaba el agente de tránsito. El tráfico fluía. Existió la posibilidad de que hiciera bien su trabajo y lo hizo. Se pudo, se puede.

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