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Taller de Opinión
Columnista

Taller de Opinión

Publicado el 10 de diciembre de 2019

Nuestra derrota

Por Santiago Burbano Orozco

Universidad Pontificia Bolivariana
Comunicación - Periodismo, semestre 10
santi.burbano20@gmail.com

“Siquiera se murió ese vándalo. Uno menos”, fue el mensaje que me llegó tras la noticia de la muerte de Dilan Cruz a uno de los grupos de Whatsapp que tanto acumulamos.

Mi primera reacción al mensaje fue rabia, impotencia. Después, con más serenidad, reflexioné sobre cómo es posible alegrarse por la muerte de otro ser humano. Estar en desacuerdo es una cosa, incluso pensar que el otro es un perjuicio (conclusión sacada a menudo apresuradamente y sin muchas bases), pero celebrar la muerte va más allá.

La tragedia no es solo la muerte de Dilan. La tragedia es cualquier muerte violenta. Cualquiera. La violencia es la tragedia. Los tres policías en Santander de Quilichao por un carro bomba lo son, el joven que protesta también, el campesino inocente, los menores de edad bombardeados (tuvieran uniforme militar o escolar). Creer lo contrario es el primer paso para justificar el homicidio, primero del enemigo, del que me hizo algo, del que me contradice, del que me molesta.

Esto me hizo recordar momentos de mi infancia en distintos lugares cuando sonaba cual alarma la cortinilla de última hora de un noticiero televisivo y después del “Mucha atención” del reportero ponían la foto de algún guerrillero diciendo que había sido dado de baja (otro eufemismo para la muerte), y después otra imagen de lo que otrora fue un cuerpo humano, ahora desbaratado e hinchado. Y mi recuerdo siguiente es escuchar una celebración como si hubiera habido un gol. Euforia por esa persona ya sin vida.

Yo eso no lo celebro, no puedo alegrarme. Al contrario, lo lamento. Lamento que alguien no haya tenido oportunidades por parte del Estado, haya sido víctima de la indiferencia de la sociedad, haya tenido mala suerte por sus condiciones de nacimiento o crecimiento y haya terminado en las pantallas de los colombianos que celebran su muerte, sea Dilan, un guerrillero o cualquiera.

Una muerte así nunca va a ser una victoria. No es más que el reflejo de una derrota más profunda como sociedad.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
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