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Taller de Opinión
Columnista

Taller de Opinión

Publicado el 12 de febrero de 2020

Obligatoriedad del voto, ¿alternativa ante abstencionismo?

Por Pedro Estrada Toro

Universidad Eafit
Ciencias Políticas, semestre 5
pestradat@eafit.edu.co

Aunque no defiendo del todo la idea de algunos sobre la imposición del sufragio en Colombia, justifico pertinente reabrir el debate sobre aspectos positivos de esta medida, que hoy en día ya es una realidad en 11 países de Latinoamérica. El interés de muchos es si el voto forzado propende por cercenar derechos ciudadanos o al contrario funciona como un mecanismo para combatir redes clientelares, extremos que polarizan, y por supuesto, el lamentable porcentaje de participación electoral del 40 % en nuestro país.

Como antecedente para transformar la cultura política en Colombia, tenemos la cuota de género en las elecciones. Se podría pensar que el sistema político aplica unos controles particulares cuando ve un resultado negativo en la participación, esto sería el objetivo del voto obligatorio, para superar errores del diseño institucional.

En el Congreso se han propuesto tanto en 2006 como en 2014 medidas para la realización de una ley que sirva para añadir al artículo 258 el deber de obligatorio cumplimiento en el derecho al voto.

El dilema que plantean muchos es la naturaleza misma en la acción del voto. Considerando que todos los individuos tenemos preferencias que buscamos maximizar y es claro que el costo de oportunidad al ir a votar es siempre negativo, puesto que perdemos no solo tiempo sino dinero al ir a las urnas, pero qué se va a hacer, somos ciudadanos y sentimos satisfacción al ejercer nuestros derechos. Entonces, ¿es el voto un derecho o una obligación ciudadana?

Una de las apuestas más fuertes para justificar esta medida, es que la protesta al sistema político también se puede ejercer en las urnas, y si no se quiere votar por ningún proyecto político, existe siempre la opción del voto en blanco. Podemos ser apolíticos, pero no apáticos con la realidad, ya que la tolerancia se torna negativa cuando se toleran, al menos pasivamente, la corrupción y la perversión de nuestros funcionarios.

Es más, el británico Charles Spurgeon dijo que solo los tontos creen que la política y la religión no son objeto de discusión, y es por esa apatía, que ladrones se constatan en el poder y falsos profetas en la iglesia.

Estamos ante un círculo vicioso del abstencionismo donde la gente no vota porque cree que todos los políticos son corruptos, pero es precisamente cuando las personas se abstienen que patrocinan la elección de los corruptos.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
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