Jeke, el líder de los Crew Peligrosos, uno de los procesos culturales más representativos de Medellín, me contó en estos días una anécdota interesante. Jeke estaba en España de gira con su grupo. Estando en el aeropuerto de regreso a Colombia, vio en la sala de espera a un reconocido YouTuber de España, Jorge Cremades, a quien lo siguen un millón de personas en su canal de YouTube y casi tres millones en Instagram. El Jeke se acercó para saludarlo. Empezaron a charlar. Cremades descubre que su interlocutor es de Medellín y entonces decide confesarle las intenciones de su viaje; realizar un video de los lugares que marcaron la vida de Pablo Escobar.
El Jeke respiró profundo. Como una multitud de ciudadanos honestos de esta ciudad, él también padeció el terror desatado por el criminal Pablo Escobar. Como muchos, ha resistido a la violencia y al miedo, negándose a doblegarse al poder del narcotráfico, el cual ha estigmatizado a Medellín. Su propuesta musical nació en las mismas cuadras donde actuaban Los Priscos, una banda criminal liderada por los hermanos David Ricardo y Armando, quienes fueron uno de los principales brazos armados del Cartel de Medellín en las comunas periféricas de la ciudad. La del Jeke, así como la de muchos otros procesos que surgieron en aquellos años, fue una propuesta contraria a la tiranía de las balas. Por esto, Jeke decidió expresarle a Cremades lo que Escobar de verdad representa para los ciudadanos honestos de Medellín. No criticó al YouTuber, sino más bien le compartió su testimonio, ofreciéndole otra mirada; la de quienes han resistido, la de quienes han llorado a sus amigos muertos, la de quienes nunca dejaron de esperar y de construir.
Cuando expresamos nuestras palabras desde el corazón, cuando las mismas radican en lo que hemos vivido y sufrido; es entonces cuando tienen un efecto profundo, porque abren el espacio a nuevas posibilidades y a nuevas miradas. Así fue para Jorge Cremades, quien, acogiendo la experiencia del Jeke, reconoció en su testimonio el rostro de una Medellín para él desconocida y nueva; y mucho más fascinante, atractiva e interesante que la imagen estereotipada promovida por series como Narcos. Por eso hoy, en el perfil de Instagram de este influencer español, en lugar de hablar de Escobar, se ven, por ejemplo, los murales del Grafitour de la Comuna 13. La conversación sincera con Jeke le permitió presentar una mejor cara de Medellín.
Mientras escuchaba al Jeke, vi en él a una persona que no sentía vergüenza sino más bien orgullo por ser de Medellín; el mismo orgullo que reconozco en muchos amigos como Jeihhco, Jhon Jaime, Claudia, Kelly, y muchos otros, incluyendo a empresarios como Nicanor Restrepo, además que en académicos y escritores, quienes siempre han caminado por la ciudad con la frente en alto, también en medio de las balas, las amenazas, las prepotencias. Es un orgullo sano que hoy sigue siendo un recurso importante para seguir edificando el cambio, y que conduce a incomodarse con quienes pretenden, aun de buena fe, perpetuar los estereotipos negativos de Medellín. Ojalá este mismo orgullo ayude también a erradicar la violencia que aún persiste.