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Aldo Civico
Columnista

Aldo Civico

Publicado el 30 de abril de 2022

¿Petro presidente?

En política, un mes es una eternidad. Todo puede pasar. Todo, todavía, se puede dar. Hasta podríamos ver giros que hoy parecen improbables. Es más fácil pronosticar cuándo habrá sol en Bogotá que adivinar un resultado electoral. Pero, voy a ser sincero, no me sorprendería si el próximo presidente de Colombia es Gustavo Petro. Si gana, será una victoria a pesar de él mismo; de su soberbia, de sus impresentables compañeros, de sus cuestionables pactos, de sus inclinaciones al autoritarismo, de sus simpatías por Chávez. Será porque hay una porción significante de colombianos que, simplemente, está cansada de su condición, la incertidumbre, la precariedad, el no ser vistos ni ser entendidos. Será un voto no a favor de Petro, sino en contra del establecimiento, de protesta, de enojo. Será un castigo.

Por cierto, este descontento generalizado no es característico solo de Colombia. En Francia, el domingo pasado, ganó la reelección Emmanuel Macron (el primer presidente en ser reelegido en veinte años) pero el voto reveló un país profundamente fragmentado. Fue una elección donde el partido de extrema derecha y antisistema de Marine Le Pen ha logrado un resultado histórico (41,7 %). El abstencionismo ha alcanzado la cuota más alta en cincuenta años (27,6 %). En su discurso de victoria, Macron reconoció que “la cólera que ha llevado a votar por Le Pen debe encontrar una respuesta”. En 2016, una cólera parecida llevó a Donald Trump al triunfo. Los electores quisieron castigar al establecimiento, y le dieron la espalda a quien hubiera podido ser, con méritos, la primera mujer presidente de Estados Unidos. Al final de su presidencia, esta cólera se transformó en el violento asalto al Capitolio. El Brexit y la victoria, hace unos años, de Cinco Estrellas en Italia son otros ejemplos de movimientos populistas que ganaron, no por la grandeza de sus propuestas, sino por su habilidad para surfear la ola de la protesta.

El premio nobel de Economía Joseph Stiglitz, en un reciente análisis en El País, resalta que la fragilidad del sistema y su incapacidad para dar respuestas satisfactorias a los problemas de las mayorías es la consecuencia del “fracaso fundamental del neoliberalismo y del marco de políticas que sustenta”. Si Petro gana, su victoria será un síntoma más de este fracaso. No será la panacea y no logrará el cambio anhelado. En unos años, muchos de los que votarán por Petro se arrepentirán, así como pasó en Medellín con Daniel Quintero. Porque las respuestas a los desafíos de hoy solo pueden nacer de unos consensos nuevos que todos los sectores de la sociedad, desde la política hasta la economía, pasando por lo social y la cultura, tienen que generar. Hoy en la competición electoral no veo al líder con la fuerza y la suficiente claridad para lograr estos consensos. Por eso, hoy tiene una gran oportunidad de ganar el voto de protesta y el deseo de castigar 

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