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Ramiro Velásquez Gómez
Columnista

Ramiro Velásquez Gómez

Publicado el 24 de septiembre de 2021

Puras mentiras

Una vez más un presidente va al exterior a sacar pecho por su trabajo ambiental y a prometer acciones para recortar emisiones de gases de invernadero como aporte frente al calentamiento global.

Dijo Iván Duque en Naciones Unidas que su gobierno se compromete a reducir 51 % las emisiones a 2030, otra traición a las necesidades del mundo sabiendo que le queda menos de un año y que hay numerosas acciones en marcha para, al contrario, aumentarlas.

El último reporte de emisiones, de hace tres años, dice que aumentaron 10 % frente a 1990. Ahora es peor, porque el principal sector que aporta es la deforestación y anda descontrolada, no solo aunque sí principalmente en la Amazonia. La tala aporta 33 % del total de emisiones.

No es que Colombia emita mucho, 0,6 % del total global, pero esa cifra baja ha servido para aceitar el motor extractivista que arrasa con diversos recursos naturales e incrementa el carbono liberado.

Queda muy mal Duque en el contexto internacional. Una institución neutral, reconocida por su seriedad, la Acción Rastreadora del Clima (Climate Action Tracker), reportó la semana pasada que Colombia está en el grupo de países cuyas acciones para limitar emisiones es “altamente insuficiente”. La segunda peor categoría.

A diferencia de lo que dice afuera para darse ínfulas y recibir dudosas distinciones, en el plano interno desarrolla programas que aumentarán los gases y el daño ambiental, comenzando por la urgencia para aprobar el fracking, que para decirlo de manera sencilla es desenterrar gases de invernadero. O la megaminería.

Ingenuo pensar que una transición energética se hace de la noche a la mañana, pero este gobierno ni la ha iniciado ni le interesa.

Saca pecho en el exterior, pero se hace el loco frente a la aprobación del tratado de Escazú en el Congreso, importante para proteger a los ambientalistas. Es otro título que ostenta este gobierno: la organización Global Witness en su informe del 12 de septiembre, reveló que acá es donde más los asesinan: 65 en 2020.

En febrero, un informe de instituciones de Yale, Londres y el Forest People Programme había revelado que en 2020, en pandemia, el gobierno colombiano había relajado la protección ambiental.

Es claro que el interés está muy por debajo de los beneficios para las grandes empresas extractivistas, que es a las que se sirve.

Vamos mal, aunque el problema no solo es nuestro. ONU reveló que las promesas de casi todos los países son insuficientes para contener el calentamiento global.

Pero ¿para qué decir mentiras?

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