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Rafael Nieto Loaiza
Columnista

Rafael Nieto Loaiza

Publicado el 02 de agosto de 2022

Riesgos de narcocracia

Petro anunció la designación de Danilo Rueda como nuevo comisionado de paz. Como el de Leyva y el de Velásquez, el nombramiento de Rueda no es una buena señal. Viene de ser director de una ONG que justifica la violencia guerrillera y que miente para sostener que esas guerrillas “son la expresión del ejercicio del Derecho a la Guerra, a la rebelión armada”.

Un par de días más tarde, Petro dijo que Cuba será la sede de los diálogos con el Eln. Que se siente con los elenos no sorprende. Lo anunció en campaña. Que sea en la isla sí debería generar rechazo. Habría otros lugares para negociar sin alimentar la tiranía.

La duda es si un diálogo entre el Eln y el gobierno de Petro, que fue del M-19, y su comisionado, que justifica la violencia guerrillera y de quien se sostiene que ha sido “muy cercano” a los elenos, no es uno de yo con yo. O casi. Es decir, la pregunta es si Petro y su comisionado serán capaces de defender al Estado y a la sociedad colombiana en sus conversaciones con el Eln o si serán proclives a concederle a ese grupo lo que pidan, a costa de los derechos, libertades y los impuestos que pagamos los ciudadanos.

Por otro lado, Rueda anunció que “la idea [del nuevo gobierno] es un proceso de paz con muchos procesos simultáneos”. Surgen acá nuevas cuestiones. Una, si esas negociaciones fueron pactadas en las visitas del hermano de Petro, de Rueda y de Piedad Córdoba a las penitenciarías durante la campaña. Es decir, si son desarrollo de lo que se llamó en los medios el pacto de La Picota. Aunque por mucho menos los jueces enviaron a la cárcel a docenas en el marco de los juicios de la parapolítica, no me sorprendería que ahora ni siquiera se iniciaran procesos. Por otro lado, hay que estar atentos a lo que se hable y se conceda a los grupos violentos exclusivamente narcotraficantes.

El riesgo de convertirnos en un narcoestado está a la vuelta de la esquina. Petro y la izquierda que gobernará han hecho ataques furibundos a la extradición, intentaron impedir el envío de Otoniel a los Estados Unidos, ofrecieron “perdón social” para todos los delincuentes y “una JEP para el narcotráfico” con “beneficios jurídicos”, se sentaron con los capos encarcelados —no sabemos si a cambio solo de apoyos políticos—, dijeron que no harán erradicación forzada ni permitirán el uso del glifosato —ni siquiera en la erradicación manual—, y ahora han anunciado proyectos de ley no solo para permitir el uso recreacional de la marihuana, sino para la legalización de todas las drogas ilícitas 

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