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José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 01 de octubre de 2021

SOBRE LA FIESTA DEL LIBRO

Estación Lectura, a la que llegan los que buscan otros mundos y datos que les amplíen la realidad. Los que quieren viajar sin moverse de la casa y los que se buscan en los libros otra vida (donde en algún personaje uno se ve representado); los que renuevan ediciones de lecturas queridas y los que se encuentran con la ciencia, la filosofía, la sociología, la literatura y el divertimento instructivo, para tomar de ahí lo que nos hace humanos y difíciles para el Sistema, que vergonzosamente prefiere la ignorancia a la ilustración y, en algunos casos, la barbarie a la civilización. Tal como pasa en las dictaduras y las falsas democracias. Y en esta fila, en la que por el clima se ven paraguas y bufandas, se aprecia a adultos y niños, hombres y mujeres que saben (o van a saber) que la lectura los hace libres y, si es del caso, contestatarios frente a las situaciones que dañan la vida, que, a más de gente, contiene medioambiente y formas de futuro. A la estación Lectura llega gente que no traga entero y que antes que creer prefiere saber, cosa que no les gusta a muchos.

Leer es un acto burgués, entendiendo por burgués el que se da tiempos creativos para el ocio, engorda humanizándose y encuentra posibilidades que no se desmesuran. Alguien que leyendo encuentra realidades, así estas se presenten de manera ficcionada, controvertida o confrontadora, pues se lee no para estar de acuerdo, sino para entablar un diálogo entre lector y libro. De aquí que los libros sean amigos consecuentes, de esos que van a uno por todas partes y siempre tienen que decir algo en la primera y segunda o tercera lectura, siendo esta la más importante porque ya no queda nada suelto.

Que una ciudad tenga una feria del libro (que realmente es una fiesta) ya indica que está en proceso permanente de civilización y de cultura (no de folclor, asunto que convive con la barbarie). Y de esta civilización, que nace de la historia y renueva el pensamiento, saldrán ciudadanos con criterio, actores válidos para los buenos debates, constructores de caminos de convivencia y cerebros afilados para entender con profundidad y actuar debidamente en lo que pasa. Sin lectores, una ciudad es una aldea fantasma y peligrosa, un desierto sin más vida que la arena reseca, abundante en arañas y serpientes.

Acotación: La Fiesta del libro en Medellín, que ya cumple los 15 años (el 15 es el número del diablo en el tarot, pero también el 6, el de los amantes), es una muestra de libertad y pensamiento que fluye y de personas civilizadas que van de Kepler a los viajes de Manuel Uribe Ángel, de lo que existe y lo que no, pero que está ahí en palabras que aclaran la confusión y dan confianza a cada paso 

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