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José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 16 de octubre de 2021

Sobre migrantes

Estación Frontera, a la que llegan camiones, tractomulas, buses de turistas (al lado van las motos), vehículos pequeños y gente, mucha gente que quiere abandonar su país de origen, ya como refugiados que huyen de una guerra, ya como migrantes que buscan mejores posibilidades económicas por fuera de su país, sin que falten los que van y vienen (salen y entran) por negocios en los mercados fronterizos, contrabando hormiga, asuntos de familia, un amor, etc. Y esto de que la gente atraviese de un lado al otro, asunto que se complicó con los nacionalismos y las fronteras geopolíticas (Napoleón tuvo que ver en ello), ha sido una constante en la historia y más en la biología, que no respeta líneas imaginarias. Como dice Saramago en su “Viaje a Portugal”, los peces de un lado del río Miño no se enteran de que están en el lado español o portugués, simplemente nadan y echan burbujitas de aire por la boca.

En el “Hombre nómada”, Jacques Attali (el pensador y escritor francés) establece que el nomadismo dio origen al dominio del fuego, algunas maneras de agricultura, la cerámica, las lenguas, el calzado, las herramientas, el vestido la música, la pintura, etc. O sea que, desplazándose, los hombres y mujeres fueron creando la cultura y conociendo climas y geografías, otras gentes y maneras de pensar. Pero esto fue hace mucho tiempo y aplica poco para los migrantes modernos, que poco tienen que aportar o descubrir (salvo si son científicos y gente preparada) y lo que buscan (en su mayoría) es cubrir espacios menores de trabajo, poner pequeños negocios y adaptarse a las leyes y condiciones del lugar al que llegan. Estos migrantes que llegan por montones (del Medio Oriente, de Centro y Sur América, de los países africanos) atraviesan países y todo tipo de peligros, llenan los campos de refugiados o, simplemente, se riegan por el territorio que los acoge.

En la Revolución francesa se acuñó la palabra fraternidad, que consiste en dar asilo al perseguido (político, religioso) y a quien huye de los males de su lugar de origen. Pero la fraternidad requiere de una metodología: censar al que llega (edad, ocupación, enfermedades, pretensiones —lo que quiere hacer—, expectativas) y situarlo en un sitio de alojamiento para, a partir de ahí (de su adaptación primera y de recibir la capacitación que requiera), saberse a dónde va, en qué lugar va a trabajar y cómo va a pagar impuestos. En el mundo moderno, el inmigrante hace parte de una base de datos completa, a fin de que no sea un elemento de desorden, como hoy en día pasa en nuestro país.

Acotación: la inmigración no es una horda que entra y luego se mimetiza para crear problemas. La inmigración es una entrada en orden, una incorporación a la economía y la sociedad. No es un sancocho hirviendo 

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