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José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 10 de julio de 2021

Sobre próximas ciudades (11)

Estación Cultura Urbana, que nada tiene que ver con el folclor (igual que la artesanía no es arte) ni con la idiosincrasia de las gentes (que más que colectiva termina siendo particular), sino ese algo que manifiesta la calidad de la educación y el escenario del ciudadano sensible en el mundo, con todo lo que contiene en variedad de vida, pensamiento que confronta, prospectiva, técnica y conocimiento subjetivo, que es el que crea la innovación o, si se quiere, lo inesperado. Así que a la estación Cultura Urbana llegan escritores de prosa y poesía, autores de teatro, directores de cine y creadores de guiones, actores, fotógrafos que narran con sus fotos, pintores, ilustradores, diseñadores, escultores, músicos, mimos, intelectuales no comprometidos, diagramadores, impresores, mecenas (todavía los hay), profesores con ideas propias, buenos lectores y editores que saben lo que hacen, curadores de arte (no negociantes), críticos ilustrados y otros a los que persiguen los fanáticos políticos y religiosos. Es claro, la cultura es un asunto de sociedades casi siempre industrializadas, producida por hombres y mujeres libres. No caben los diletantes.

La Economía Naranja (que en estos países se vive como algo Light), tiene que ver con la creación de cultura, pero no la abarca toda (excluye historiadores y pensadores, por ejemplo) ni tiene en cuenta que para un buen desarrollo se debe contar con una buena industrialización que permita crear materiales y herramientas para ser aplicadas en las nuevas propuestas. Si no hay industrias base (creadores de colorantes, texturas, transformación de materias primas etc.), la creación posible ya depende de otros y, así, está limitada, cuando no controlada por los proveedores extranjeros. Ya se sabe que se puede obligar a otros a pertenecer al tercer mundo y no hay que averiguar mucho para sabernos como ejemplo.

La ciudad moderna debe producir una buena literatura, un buen cine y teatro que la muestren y analicen, galerías con pinturas que la lean, museos que exhiban lo nuevo, músicos que la interpreten, intelectuales que la discutan e industrias que hagan posible esta cultura, ya con técnicos y profesionales (arquitectos, profesores, impresores, camarógrafos y luminotécnicos, luthiers etc.), ya con artistas que cubran todos los ámbitos de la sensibilidad y la confrontación. Así como con la investigación se crea un capital intelectual, con la cultura urbana se crea un capital sensible que identifica a la ciudad, a la par que la educa y la convierte en modelo innovador e inteligente.

Acotación: El folclor es algo que se repite y por eso se tiene como divertimento popular. La cultura, en cambio, es un elemento transformador, algo que no se detiene y lo mira todo valiéndose de lo que sabemos y podemos imaginar. Pero, como digo, hay que industrializar, de lo contrario, como pasa con buena parte de nuestra literatura, seremos primitivos y seguiremos contando cómo matan gente. Y así si no

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