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José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 05 de junio de 2021

Sobre próximas ciudades (6)

Estación Educación Ciudadana, a la que llegan los que quieren saber sobre la historia de la ciudad y la razón del urbanismo, qué es la naturaleza y cómo convivir con ella, la ciencia y cómo se aplica a la vida cotidiana, la cultura y la manera de ser sensibles, el cielo que nos cubre y la razón del movimiento de los planetas y nubes. Y en esta fila de gente que necesita información de fondo para no crearse monstruos ni promover delirios, están también los que piden una cartilla de comportamiento (la urbanidad, cómo actuar con el otro), información sobre planes detallados de gobierno, la razón de los espacios públicos para hacer tejido social y todo lo concerniente a la salud pública (que incluye salud corporal y mental), sea a partir del ejercicio deportivo o de la manera de hacer diálogo con los demás. Un ciudadano educado construye una ciudad segura.

Decía Thomas Jefferson: el mejor gobierno es el que menos gobierna, porque sus ciudadanos son tan buenos que no necesitan ser reprimidos sino alentados a ser cada vez mejores. Y este ciudadano se construye cuando se le enseña desde pequeño la historia de su ciudad y se lo lleva al Jardín Botánico para saber qué plantas se comen, cuáles sirven a la medicina y cuáles son ornamentales; cuando se forma en la urbanidad y el civismo, de manera teórica y práctica, caminando la ciudad con sus maestros y usando bien los sistemas de transporte; cuando aprende sobre la señalética, asiste cada tanto al planetario para conocer del cielo y se asombra con los animales en el zoológico y el acuario, que han servido de base para crear tantas máquinas. Pero todo esto funciona si hace parte de la educación práctica obligatoria en escuelas y colegios. Nada se aprende encerrados: sabemos y aprendemos de la ciudad caminando, bien dirigidos, por ella.

Para los persas, seguidores del código de Hammurabi, el ciudadano se construía cuando sabía hablar bien. Y esto implicaba reconocer cada elemento, nombrarlo debidamente (por lo que era y representaba) y unirlo a otros para entender toda la estructura, además de saber dirigirse a la gente e introyectar la razón de la seguridad que le brindaba la ciudad, que aparecía ante ellos como un gran espacio de aprendizaje, pues en ella estaban los logros de la inteligencia, la razón y la política.

Acotación: Uno de los problemas actuales es que la mayoría de las personas se mueven por entre la ciudad sin saber por dónde van ni qué significa lo que ven, cuál es el origen de cada cosa y cómo convivir sin miedo. ¿La causa? No fueron educados para entender la ciudad y ser ciudadanos. Uno de mis alumnos decía: yo he conocido la ciudad cacharriándola, en desorden. Nunca me enseñaron de dónde salió ni quién era yo en este lugar. Etc.

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