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José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 17 de abril de 2021

SOBRE VACUNAS DE URGENCIA

Estación Pinchazo, a la que llegan por edades gentes que quieren calmar el miedo o que traen miedo y siguen con él, dudando de lo que pasará mañana o en unos días (todo depende de la marca de la vacuna y lo que las redes digan de ellas), sin que falte el que diga que se vacuna para tomarse una foto y ponerla en la red o para ser ciudadano vacunado y así echarle cantaleta a los que todavía se niegan a vacunarse, actitud agresiva que nace de estar encerrados y con cara y mentalidad de enemigos. Pero bueno, por todas partes hay colas de pre-vacunados, unas funcionando y otras creando desazón debido a informaciones erradas, lo que hace que haya protestas, más miedos debido a la aglomeración (fuente de contagios) y, en consecuencia, frustración frente a las autoridades, rabias por haber sido engañados (estas aparecen cuando no se cumple con la segunda vacuna) y desconsuelo frente a D’s que no hace nada, aunque D’s nada tiene que ver con esto.

Que nos tenemos que vacunar, es una certeza, pues los contagios aumentan y cada vez se muere más gente (ya todos tenemos algún conocido que pasó por el entube y después falleció). Y esto de la muerte en el vecindario, como en todas las pestes, endurece sentimientos, aumenta las alertas y conduce a depresiones diversas. Así que vacunarse es un asunto de salud pública y epimeleia heautou (cuidado de sí mismo, gobierno de sí, decisiones para mí y práctica de uno mismo), como bien lo filosofó Michel Foucault, estableciendo que cuido de mí para que los demás me acepten. Hasta aquí la teoría. Y de aquí en adelante la vacuna, ¿pero cuál? Si el año anterior fue el del inicio de la plaga, este parece ser el de la vacuna adecuada.

La infodemia que estamos enfrentando, ya no habla tanto del virus (aunque se persiste en él por delirios políticos) sino de las vacunas, que, dígase lo que se diga son de urgencia y en términos científicos les falta análisis y tiempo para conocer todos sus efectos en detalle, cosa que no se logra en un año sino en varios. Pero esto no viene al caso, sino las vacunas que hay en el mercado: la de Oxford, por ser inglesa, tuvo credibilidad, pero ya presentó problemas; la china resultó media vacuna y parece que hay que mezclarla, la rusa parece un misterio de la KGB y la cubana podría contener santería, según sus enemigos. Las demás ahí van, datos sí, datos no. Total, una nueva paranoia.

Acotación: En estas tierras calientes de mala distribución de vacunas y muchas segundas dosis en veremos, el virus a la espera de otras cepas y los vacunados con la estima en baja y alta, seguimos a la espera. Y en la espera mienten, señalan y evaden responsabilidades

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