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The New York Times
Columnista

The New York Times

Publicado el 03 de diciembre de 2021

Tres preguntas sobre ómicron

Por Ashish Jha

Cada pocos meses, el mundo se entera de una nueva variante del coronavirus. Si bien la mayoría de estas variantes no tienen demasiada importancia, algunas, como la variante Delta, son inmensamente trascendentales. La última, B.1.1.529, ahora conocida como la variante Ómicron, merece una observación muy de cerca debido a la preocupación de que pueda propagarse más rápidamente que Delta, posiblemente incluso entre los vacunados. Es esencial que los líderes mundiales respondan de manera rápida y agresiva incluso antes de que surjan todos los datos sobre esta variante.

En los próximos días, a medida que se acumule la información, será tentador ceder al miedo o la indiferencia. No podemos sucumbir ante ninguno de los dos. Actuar temprano es más importante que esperar hasta que se conozcan todos los hechos. ¿Qué tan preocupante es Ómicron? Hay tres preguntas clave que ayudan a los científicos a comprender cuán importante puede ser cualquier variante.

La primera pregunta es si la variante es más transmisible que la actual cepa Delta prevalente. En segundo lugar, ¿causa una enfermedad más grave? Y en tercer lugar, ¿hará que nuestras defensas inmunitarias, procedentes de vacunas e infecciones previas, sean menos eficaces?

En cuanto a la transmisibilidad, los datos, aunque son tempranos, parecen preocupantes. Esta nueva variante parece haber despegado muy rápidamente en Sudáfrica, y los primeros datos nacionales sugieren que la variante ya constituye la mayoría de los casos secuenciados en el país. Es posible que estos primeros datos se revisen a medida que los epidemiólogos examinen más de cerca otros factores además de la transmisibilidad, como si un evento super-contagiador llevó a que la variante pareciera más altamente contagiosa de lo que realmente es. Si bien esto es posible, el escenario más probable es que Ómicron se propague más fácilmente que Delta.

Dado que la variante es tan nueva, los científicos simplemente no tienen los datos suficientes aún para evaluar si causa una enfermedad más severa. Responder a esta pregunta requerirá de un monitoreo más cuidadoso de casos en los hospitales, junto con esfuerzos secuenciadores extendidos, tanto en Sudáfrica como en otras partes.

Finalmente, la gran preocupación con Ómicron es el escape inmunológico. Seamos claros: es muy poco probable que Ómicron haga que las vacunas Covid-19 sean completamente ineficaces. Y en este momento no hay muchos datos, aunque hay motivos de preocupación. Ómicron tiene una gran cantidad de mutaciones, incluida la proteína de pico, la parte de la proteína que el virus usa para unirse a las células humanas y entrar en ellas. Estas áreas de la proteína son críticas para que los anticuerpos inducidos por vacunas (e inducidos por infecciones) protejan contra el virus. Incluso los pequeños impactos en la eficacia de la vacuna nos dejarán más vulnerables a las infecciones y enfermedades y pueden hacer que sea más difícil contener el virus.

La medida tomada para prohibir viajeros de países africanos envía una señal negativa a Sudáfrica, que ha hecho un trabajo extraordinario al identificar primero la variante y luego compartir rápidamente la información con la comunidad global. No está nada claro si la prohibición de viajar valdrá la pena o no.

En cambio, Estados Unidos debe apoyar los estudios en curso que ayuden a los investigadores a responder las preguntas clave sobre qué tan transmisible es la variante, si causa una enfermedad más grave y si puede evadir la inmunidad. Esto dará a las autoridades sanitarias una imagen más completa lo antes posible.

Hay que aumentar la vigilancia genómica (monitoreando los genes virales y cómo evolucionan con el tiempo) para identificar a Ómicron cuando llegue y rastrearlo a medida que potencialmente se propague por el país. Estados Unidos ha sido sorprendentemente retrasado en secuenciación genómica y debe hacerlo mejor.

Los líderes estadounidenses también deberían comenzar a hablar con los fabricantes de vacunas sobre la posible necesidad de crear vacunas específicas contra Ómicron. Puede que no sea necesario, pero si hay un gran impacto en la eficacia de la vacuna, las nuevas vacunas serán críticas.

Por último, Estados Unidos debe impulsar un esfuerzo global para vacunar a más personas en África. Si bien las vacunas mundiales han aumentado rápidamente, gran parte del continente africano se ha quedado atrás. En Sudáfrica, poco menos de una cuarta parte de la población se ha vacunado por completo.

Ha sido una pandemia larga hasta ahora, pero recordemos que esto no es un reinicio de marzo del año pasado; el mundo tiene los medios para manejar esta variante. Usémoslos.

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