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David Santos Gómez
Columnista

David Santos Gómez

Publicado el 29 de septiembre de 2020

Un daño irreversible

El reacomodo de la Corte Suprema de Estados Unidos, tras la muerte del icono progresista Ruth Bader Ginsburg (RGB), tendrá consecuencias por décadas. Aún cuando Donald Trump pierda las elecciones de noviembre, si logra confirmar a la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar la silla vacante, el eco de su mandato se sentirá en todos los ámbitos. El daño será irreversible.

RGB era en una abanderada de los derechos de las mujeres y una defensora de la equidad de género. Con 87 años sus fallos le otorgaron fama y respeto. Antes de morir le dijo a su nieta que su deseo “más ferviente” era que su reemplazo se nombrara después de las presidenciales. ¿Por qué su angustia?

El nombramiento de un juez de la Corte Suprema en E.U. tiene consecuencias políticas difíciles de imaginar en otras democracias. El tribunal interpreta la Constitución, es la cabeza del poder judicial y está compuesto por nueve jueces. En épocas de Barack Obama, la Corte tenía una configuración de cinco sillas ocupadas por progresistas y cuatro por conservadores. Como los jueces ocupan cargos vitalicios, su renovación es poco frecuente. En el 2016, a nueve meses de que Obama dejara el cargo, un juez conservador murió y el candidato propuesto por el presidente fue rechazado por el Senado. El argumento de los republicanos era que, en año electoral, debía ser el nuevo gobernante el que propusiera un nombre. Una vez posesionado Trump, se aprobó el reemplazo conservador. En el 2018, ante el retiro de otro juez, el presidente republicano logró instalar otra de sus fichas. La balanza, antes de la muerte de RGB, estaba cinco conservadores por cuatro liberales. Ahora, si se confirma a Coney Barret -la candidata trumpista- la Corte quedará con mayoría conservadora de seis a tres.

Los mismos senadores republicanos que se opusieron a ratificar el juez propuesto por Obama en 2016, por ser año electoral, ahora insisten en hacer el cambio rápido. La coherencia no importa. La oportunidad de lograr el máximo poder en la Corte es tentadora.

Con las elecciones en la esquina, la disputa originada por la vacante puede tomar caminos insospechados. Los republicanos dicen tener los votos necesarios para la confirmación. Otro juez suyo sería un logro duradero. Los demócratas, por su parte, aseguran que las maniobras incoherentes y oportunistas de los legisladores aliados a Trump, son un argumento más que suficiente para renovar la Casa Blanca.

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