¿Cómo sería un mundo sin empresarios, o con pocos? Sería un mundo sombrío, contaríamos con pocos productos, innovaciones y sin mayores avances en el estándar de vida. Para respaldar esta afirmación se debe considerar la manera como han contribuido los empresarios a construir nuestro mundo. La mayor parte de cuanto compramos y usamos a diario nació en la mente de los empresarios y se concretó gracias a su energía y capital. Inventaron ellos productos a partir de las necesidades de los clientes y los continúan produciendo hoy con precios cada vez más razonables y más al alcance de la mayoría de las gentes.
Ejemplos: La pasta de dientes la inventó William Colgate. Los elevadores, Elisha Otis. El genial Nikola Tesla es el padre nada menos que de los sistemas modernos de corriente alterna, del motor de corriente alterna, murió paupérrimo. Thomas Alva Edison, acaudalado empresario, inventor de la bombilla incandescente, el fonógrafo y los proyectores de cine, fue el defensor de la corriente continua y el gran derrotado por Tesla con su corriente alterna. Zénobe Gramme, en París, en 1870 se ideó y fabricó la primera generadora de electricidad a gran escala, con ella nos alumbró la luz eléctrica que transformó la vida urbana.
Más Ejemplos. Sin la producción en línea de vehículos desarrollada por Henry Ford, Estados Unidos no habría ganado la Segunda Guerra Mundial y los costos de producción de infinidad de artículos serían hoy elevadísimos. Con la fuerza eléctrica funcionan todos los motores para la producción industrial. El motor de combustión interna movilizó los automóviles y los aviones. La industria química y la farmacéutica aportaron los plásticos, los antibióticos y las drogas. Sin empresarios, no estaríamos utilizando hoy la Internet ni los teléfonos celulares. Las industrias electrónicas gestaron las computadoras, la automatización, la inteligencia artificial, la robótica...”
Los empresarios, el mercado, la competencia, la propiedad privada y la igualdad de oportunidades sin esperar igualdad de resultados, han sido los motores del progreso para alcanzar los estándares de vida actuales. Pocos productos ofrecerían a la fecha los gobiernos en los mercados. Sin empresarios no tendrían voz ni voto los consumidores. Sin la función selectiva del mercado que se soslaya a menudo, habría poca invenciones, innovaciones y competencia.
Los empresarios benefician a otros grupos de personas diferentes de los consumidores. Consideremos el rol de quien emplea a todos aquellos que devengan en sus empresas el sustento para vivir, educar sus hijos y progresar. Los beneficios aludidos provienen de sus servicios y de las innovaciones hijas de su esfuerzo y no de la magia. Son el resultado de siglos de interacción entre el consumo, el empleo y la inversión.
Ojalá reconocieran los jóvenes que marchan en las protestas y cacerolazos que priman el derecho de las grandes mayorías a movilizarse hasta y desde un empleo digno o para mantener intactas sus empresas y generando ingresos, sobre el derecho de unas minorías con poca capacidad de transformación y enorme potencial para gestarnos un mundo sin empresarios, como en Venezuela.
Referencia: consultar por Google: A World Without Entrepreneurs. Escrito por Raushan Gross.