Existe un inventario de obras de infraestructura vial con miras a mejorar la movilidad, incluido en los anexos que se incorporaron al acuerdo 48 de 2014 del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, desconocido por gran parte de la comunidad. Vale la pena divulgarlo porque en la década comprendida entre el año 2015 al 2024, esos proyectos deben ser incorporados dentro de los planes de desarrollo de los alcaldes que serán elegidos durante ese período.
En el acuerdo del POT se promociona el uso de la bicicleta y se contemplan estímulos para el uso de la eléctrica, se incluye la construcción de 400 km de ciclorrutas que van a facilitar la movilidad en zonas del centro, en áreas planas de los barrios y otras con relativa pendiente, también la apertura de broches viales en diferentes puntos que deben estar listos en el 2018. Para mejorar la movilidad se incluyen algunos proyectos viales que se desarrollarán hasta el año 2024, sin embargo no se menciona ninguna acción que ordene la circulación de las motocicletas.
Dentro de los proyectos se incluyen: la construcción de las vías longitudinales, Oriental, entre Las Palmas y Palos Verdes, y la Occidental, entre Itagüí y Bello; la prolongación de la calle 10, pasando en deprimido por las pistas del aeropuerto, la continuación de San Juan hasta el acceso del túnel de Oriente y la doble calzada de la Cr. 65 desde la calle 30, incluyendo dos puentes en las calles San Juan y Colombia; así mismo todo el proyecto de parques y los deprimidos del proyecto del río.
Como alternativa a la disminución de parqueaderos privados en el POT, se contempla un plan para construirlos en diferentes sitios de la ciudad y en las estaciones del sistema masivo por medio de alianzas público-privadas; estas medidas no serán efectivas si no se controla el parqueo en las calles para solucionar el desorden que existe y permitir el adecuado flujo vehicular. También en el año 2022 deberán estar implementados los sistemas de cobro de peajes urbanos y un cargo por congestión en zonas de alto tráfico, incluyendo varios pasos peatonales en diferentes sitios de la ciudad.
Se plantea también el proyecto del tranvía de la 80, el metrocable del Picacho y el traslado de la terminal de buses municipales de Guayabal hacia otro sitio en el sur del valle y desarrollar un plan maestro del transporte de carga para construir terminales mediante alianzas público-privadas. Dentro de los proyectos ausentes se encuentran el puente sobre el río Aburrá, a la altura de la estación Ayurá del Metro, para conectar a Medellín y Envigado con la Central Mayorista en Itagüí; la construcción de las vías distribuidoras en la autopista y la regional, la ejecución de nuevos intercambios viales como en Campos de Paz, incluida la conexión de este sitio con la calle 4 sur y replantear el uso de las glorietas que generan gran impacto a la circulación vehicular.
Los sistemas que existen del transporte masivo y los que se encuentran en construcción mejorarán la movilidad, pero se debe tener en cuenta que llegarán a Medellín cerca de 32.000 automóviles y unas 79.500 motos nuevas cada año; esta presión requerirá la construcción de más infraestructura vial como la que en el documento se ha contemplado, para solucionar el colapso vial que actualmente experimenta la ciudad.