Por AZUCENA RESTREPO H. *
presidencia@proantioquia.org.co
Ante las reflexiones recientes sobre el pensamiento y la obra de la filósofa y humanista Beatriz Restrepo Gallego, nos corresponde reconocer su participación de muchos años en las iniciativas de desarrollo social de Proantioquia, a través del Centro de Pensamiento Social y su Consejo Asesor de Educación. Fueron muchos y muy relevantes sus aportes como académica, orientadora ética y dirigente pública. Hoy queremos destacar tres de ellos, que dan cuenta de sus principales compromisos sociales: la educación, especialmente la de la primera infancia, la convivencia ciudadana y la paz y el desarrollo social equitativo.
Gracias a su exacerbada preocupación por el bienestar y la protección de la primera infancia, la ciudad y el país cuentan hoy con el modelo Buen Comienzo, que se gestó desde sus investigaciones y propuestas, sobre la necesidad de desarrollar políticas públicas con continuidad enfocadas en la atención integral de los niños y niñas, una deuda histórica que tenía el país y que ella comprendió en todas sus dimensiones: fue enfática al proponer que los maestros que trabajaran con esa población deberían recibir formación integral y, por lo tanto, los currículum de las facultades de Educación debían ser reformulados para que esos profesionales supieran tanto de cuidado, nutrición y desarrollo socioemocional, como de pedagogía y desarrollo cognitivo.
En Proantioquia participó del programa Entre Todos, una alianza entre empresas y fundaciones del sector privado que se creó durante los años 90 para trabajar la convivencia ciudadana en uno de los periodos más sangrientos de nuestra historia. El proyecto más exitoso de ese programa fue Convivencia y Justicia Ciudadana, que hoy es calificado por algunas investigaciones como uno de los elementos más importantes en el proceso de pacificación de la ciudad y en la generación de nuevas ciudadanías.
Fue también superior su contribución al desarrollo del territorio, siempre reiterando la importancia de los ejercicios prospectivos de región, como la coordinación del Plan Estratégico de Antioquia, Planea, la hoja de ruta para la implementación de la Visión Antioquia Siglo XXI. En todos lideró convocatorias amplias y roles claros de los actores involucrados para lograr una participación cualificada y sinérgica que permitieran construir confianza y escenarios legítimos de decisión, enfatizando que, para garantizar su continuidad, es indispensable la articulación de los propósitos regionales y locales con los nacionales.
Con profundo sentido de gratitud, destacamos a Beatriz Restrepo como una de las figuras contemporáneas más representativas de la historia del departamento, cuyo legado queremos preservar, por el enorme respeto que su pensamiento y obra merecen. Su dimensión de ser humano y de liderazgo femenino, se convierten también en un referente del sentido ético superior, de rigor, capacidad de generar consenso, visión prospectiva, mesura y respeto por la vida y la diversidad. Pero tal vez el más importante y difícil de encontrar: filantropía.
Finalmente, es necesario reconocer que además de sus conquistas sociales y sus textos, Beatriz Restrepo nos dejó un legado de responsabilidad de continuar con su sueño de un mejor país, en el que logremos avanzar, a través de lo que tanto hacía referencia: educación con formación de inteligencia social, carácter político y capacidades morales que faciliten el relacionamiento, el reconocimiento de la pluralidad, el respeto de las diferencias, la responsabilidad por el otro, como potenciales en todo ser humano.
* Presidenta Ejecutiva Proantioquia