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Rafael Nieto Loaiza
Columnista

Rafael Nieto Loaiza

Publicado el 25 de abril de 2022

Una derrota más

En 2012, en una decisión muy controversial, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) entregó parte de la zona económica exclusiva (ZEE) y la plataforma continental colombiana a Nicaragua, cerca de 80.000 km2.

En noviembre del 2013, Nicaragua volvió a demandar a Colombia alegando que Colombia incumplía la sentencia del 2012. Colombia contrademandó diciendo que Nicaragua violaba los derechos de pesca artesanal de los habitantes del Archipiélago y que se adjudicó unilateralmente zonas marítimas en detrimento de Colombia.

Este 21 de abril, la CIJ decidió la demanda interpuesta por Nicaragua. En ella estableció que Colombia violó los derechos soberanos de Nicaragua cuando interfirió las actividades de pesca y de investigación de buques de ese país en la ZEE adjudicada en el 2012. También sostuvo que Colombia no pudo probar que los habitantes del Archipiélago tienen derechos de pesca artesanal en esa zona y concluyó que Colombia infringió derechos de Nicaragua cuando autorizó realizar ahí actividades de pesca.

La Corte también estableció que la “zona contigua integral” establecida por Colombia en el decreto 1946 del 9 de septiembre de 2013 no se ajusta al derecho internacional consuetudinario. La CIJ solo le concedió a Colombia que las líneas de base trazadas por Nicaragua después del 2012 tampoco se ajustan al derecho internacional.

Debo advertir que el fallo de esta semana, que, como el del 2012, se ha querido presentar como positivo para nuestro país, aunque no lo sea, es consecuencia de la sentencia del 2012. En tanto que ahí se le dieron derechos soberanos a Nicaragua sobre una ZEE que era nuestra, era obvio que la CIJ estableciera en este nueva decisión que Colombia violó esos derechos cuando, por ejemplo, permitió la pesca de colombianos en esa zona. La responsabilidad de ahora recae también en quienes desde entonces se equivocaron.

Reitero que nunca he tenido que ver con esa defensa de Colombia, excepto para criticarla en muchos artículos que hice sobre el tema. Quien sí participó después de la sentencia del 2012 fue mi padre. Pero no oyeron sus alarmas y por eso se retiró. Entre sus advertencias señaló que la llamada zona contigua integral que creaba un decreto del 2013 era contraria al derecho internacional, como ahora la CIJ ha reiterado. Y, todavía más importante, sostuvo, como había hecho ya en el pasado, que Colombia debía retirarse de inmediato del Pacto de Bogotá, de manera que la CIJ no pudiera conocer de nuevas demandas contra nosotros. La canciller de entonces y los abogados colombianos del caso —ninguno de los dos es internacionalista— consideraron que debíamos permanecer un año más en el Pacto. La consecuencia está a la vista.

No se olvide que, además, todavía falta por fallar otra demanda de Nicaragua contra Colombia  .

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