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Taller de Opinión
Columnista

Taller de Opinión

Publicado el 14 de julio de 2020

Una moral superficial

Por Andrés Bravo

Universidad CES
Facultad Medicina, semestre 5
bravo.andrés@uces.edu.co

Una generación nueva siempre contrasta con la anterior. Creo que es el intento de la humanidad de corregirse a sí misma, cambiar el rumbo y evitar los desastres hacia donde se dirige. Precisamente por eso me encanta que actualmente los jóvenes luchemos por el respeto a la naturaleza, los derechos de las mujeres, de los afrodescendientes y de los indígenas. Hoy en día la sociedad aún carece de muchas de estas actitudes tan esenciales, pero en un futuro será nuestra generación la que estará a cargo del mundo, y la mentalidad que tenemos ahora es la que regirá para entonces. No obstante, nuestro problema es que creemos que hemos logrado la mentalidad y los estándares morales perfectos, cuando la realidad resulta distinta.

Actualmente condenamos a alguien que le parezca feo un bebé negro, pero habríamos estado dispuestos a matarlo 3 meses antes de que este saliera del vientre de su madre; o por ejemplo, rechazamos totalmente al hombre machista y sin embargo normalizamos el consumo de pornografía agresiva hacia la mujer y la contratación de trabajadores sexuales a costa de personas que resultan esclavas de dichas industrias gracias al contexto en el que viven.

Esta generación no solo acepta estos actos, a veces los promueve y lucha por su aceptación. Puede que a simple vista pareciera que no le hicieran daño a nadie y que fueran simplemente una expresión de la libertad individual pero eso es porque a esta generación no le gusta detenerse a pensar en lo que le incomoda, en el trasfondo de cada acto. Vemos los hechos por encima y ni siquiera nos preguntamos si en algún momento la dignidad de otro ser humano se vio afectada. Nos son ajenas las circunstancias que llevan a una persona a tomar ciertas decisiones y si bien es esencial respetar la libertad personal no debemos promover las soluciones fáciles que en el fondo vienen con más daño. Normalicemos el estudio moral de los actos saliendo de nuestro individualismo.

No pretendo generalizar ni expresarme con tono de superioridad, mucho menos menospreciar el avance que nuestra generación ha hecho, simplemente admito que nos falta camino por recorrer y humildad para reconocerlo. No me gustaría esperar a que estos problemas los tenga que resolver la próxima generación porque la nuestra fue muy “cómoda”.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
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