A principios del próximo mes la Corte Suprema escuchará argumentos en el caso King vs. Burwell, el más reciente reto significativo al Acta de Cuidado de Salud de Bajo Costo. Los peticionarios alegan que bajo el estatuto, el gobierno federal no tiene permitido ofrecer subsidios de salud en los 37 estados que se hayan negado a establecer sus propios intercambios.
Si la Corte decide a favor de los peticionarios, probablemente en junio, los críticos en el Congreso se sentirán vindicados. Pero luego viene lo duro: el Congreso tiene que estar listo con un plan dirigido para ayudar a al menos 20 millones de personas quienes rápidamente perderían esa asistencia federal, y probablemente también su seguro de salud.
Aunque varios republicanos en el Congreso han hecho serias propuestas para reemplazar al plan de salud Obamacare, debatir un reemplazo completo para el Acta de Cuidado de Salud de Bajo Costo tomaría meses, incluso años. Pero es esencial que el Congreso se mueva rápido para encontrar una solución a corto plazo. Un 85 por ciento de las personas que compraron planes con los canjes reciben subsidios, y la mayoría no podrían costear las pólizas sin ellos. Si menos personas están registradas y los nuevos se reducen, las primas aumentarán, lo que llevará al colapso de los mercados de intercambio.
Si la Corte Suprema decide que el Acta de Cuidado de Salud de Bajo Costo está hablando en serio- que los subsidios están disponibles solamente si un estado establece su propio intercambio- entonces la iniciativa legislativa característica de Obama se vería debilitada en dos terceras partes de los estados.
Afortunadamente existe una salida, una que Obama, obligado por la Corte a sentarse en la mesa de negociación, tal vez esté dispuesto a aceptar. El primer paso sería que el Congreo apruebe legislación que permita a las personas quedarse con los subsidios que ya han recibido, y permitir que los subsidios para las pólizas existentes continúen hasta el final del año para que la gente no pierda su cobertura inmediatamente.
Luego, empezando en el 2016, en lugar de subsidios a individuos, los 37 estados sin intercambios podrían recibir una nueva distribución limitada por parte del gobierno federal que llamamos cheques de salud. Los estados podrían utilizar la distribución para ofrecer asistencia inmediata ‘premium’ a personas afectadas por la decisión de la Corte, y cheques similares podrían ser ofrecidos a otros que necesitarán seguros después.
Los Estados saben manejar este modelo y lo podrían usar para manejar la distribución de la asistencia ‘premium’. (Los cheques podrían ser distribuidos como créditos electrónicos a los asegurados, y se aplicarían mensualmente para compensar el costo de las pólizas de seguro que los individuos elijan).
Esto tal vez suene como los mismos subsidios con nombres diferentes, pero una ventaja es que las pólizas de salud apoyadas por los cheques de salud no estarían sujetas a los mandatos, impuestos, normas y requerimientos del Acta de Cuidado de Salud de Bajo Costo.
Hoy, para clasificar para un subsidio bajo el acta, un plan de salud tiene que cubrir una larga lista de beneficios, muchos de los cuales aumentan costos innecesariamente. Bajo nuestro plan, las personas podrían utilizar sus porciones para la compra de cualquier plan de seguro o póliza aprobada por su estado.
Los estados pueden decidir cuáles regulaciones son necesarias para proteger a los consumidores al tiempo que siguen ofreciendo pólizas menos costosas que no se ven afectadas por regulación excesiva ni mandatos. Dicha flexibilidad tambien aumentaría la taza de inscripción: las personas se verían más inclinadas a comprar pólizas si tienen opciones que cuestan menos y se ajustan mejor a sus necesidades.
Claro que si la Corte decide en contra de Acta de Cuidado de Salud de Bajo Costo, hay otras opciones. Algunos de quienes apoyan la ley están tratando de convencer a Obama para que declare que los intercambios federales existentes sean estatales o autorizarlos a los estados.
Otros dicen que los 37 estados sin intercambios federales no tendrían más opción que rápidamente restablecer intercambios para que los habitantes no pierdan su cobertura, aún cuando fueran fuertes opositores de la ley.
Los cheques de salud ofrecen una tercera opción que es políticamente aceptable. Devolverían el control sobre los seguros de salud a los estados, con nuevos recursos para ayudar a sus habitantes.
No hay forma de saber qué decidirá la Corte Suprema en el caso King vs. Burwell, pero es imperativo que ambos partidos en el Congreso estén preparados para los efectos secundarios si se deciden en contra del Acta de Cuidado de la Salud de Bajo Precio. Los cheques de salud ofrecen una respuesta simple y práctica, y es el comienzo de futuros esfuerzos para reformar nuestro sistema de seguro de salud.