<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Eduardo Durán Gómez
Columnista

Eduardo Durán Gómez

Publicado el 14 de octubre de 2019

¡Violentos y felices!

La historiadora Margarita Garrido, en reciente conferencia, ha dicho que Colombia es un país que le gusta graduarse de todo y que no trabaja por una propia identidad.

Y así es: si nos referimos al tema de la violencia, sin duda aparecemos entre los más violentos, pues nos invade la delincuencia común, el narcotráfico, la corrupción y otras especies. Y si se hace una encuesta de felicidad, pues resulta que si no aparecemos de primeros, estamos muy cerca. ¿Quién entiende?

Lo cierto es que estamos en un país despistado; no somos conscientes del escenario que vivimos y tampoco nos sentamos a diseñar el verdadero derrotero para poder atacar efectivamente los problemas que padecemos; cualquier persona llega y nos echa un cuento chimbo y terminamos creyendo todo lo que nos dice, y esta la razón por la cual el país sigue igual o peor.

¿Cómo es eso de que somos un país violento y a su vez somos felices? Es un contrasentido, pero desgraciadamente en Colombia es una realidad, porque además somos eso: un país de contrasentidos que apoyamos una tesis, pero si se nos presenta exactamente la contraria, también la apoyamos y estamos de acuerdo.

Aquí podemos encontrar la razón por la cual el fenómeno de la violencia nos ha acompañado siempre, en distintas versiones, pero siempre: porque nunca nos hemos detenido a hacer un análisis serio que nos permita entender qué es lo que pasa y diseñar una catarsis para poder despojarnos del problema y de esta manera generar un escenario propicio para actuar con más tranquilidad, sabiendo que lo que nos atacaba y afectaba ha tenido una respuesta y es posible construir una solución.

Y el fenómeno de la violencia se repite en el de la corrupción y en el de la delincuencia y en el del narcotráfico: eternos problemas que cambian frecuentemente sus fachadas, pero que en vez de atenuarse, sus dimensiones abarcan nuevos espacios sin que realmente nos inmutemos.

Y debemos hablar también del fenómeno de la guerrilla, que se instala pregonando fines altruistas como la de luchar por igualdades y por equilibrios dentro del poder, así como distribución de la riqueza, pero que terminan acogiéndose a los peores delitos que abarcan abuso de menores y de mujeres, narcotráfico, secuestro, extorsión, masacres y desastres ambientales.

Violentos y felices. ¡Qué tal! Pero así nos describimos, mientras que los problemas nos aplastan diariamente.

(Colprensa)

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

GUILLERMO ARRIAGA

El escritor y guionista mexicano ganó el Premio Alfaguara 2020, con la novela “Salvar el fuego”.

$titulo

RED DE UNIFORMADOS

Policías y funcionarios de tránsito en Medellín, hacían parte de red criminal de venta ilegal de carros.