La mente femenina detrás del unicornio automotriz

  • Loreanne García de Kavak junto a Silvana Moschini, presidenta y productora ejecutiva de Unicorn Hunters. FOTO Cortesía
    Loreanne García de Kavak junto a Silvana Moschini, presidenta y productora ejecutiva de Unicorn Hunters. FOTO Cortesía
Publicado el 01 de julio de 2022

En un mano a mano con Silvina Moschini, la mujer que lidera el primer unicornio mexicano, recuerda los inicios de la plataforma y comparte sus claves para innovar, escalar y reclutar talento. Además, su mirada sobre la maternidad y por qué es fundamental saber priorizar.

“El éxito es estar rodeada de personas con las cuales conectas, es estar trabajando para crear impacto a tu alrededor”. Algo así le diría a “la Loreanne de la infancia” la Loreanne García del presente, la mujer sencilla pero perseverante que junto a su hermano Carlos García Otatti y a Roger Laughlin, llevó a Kavak al estatus de unicornio en octubre de 2020.

Aunque no minimiza aquella fecha, Loreanne sorprende a Silvina Moschini, presidenta y productora ejecutiva de Unicorn Hunters: “La meta no es crear un unicornio, la meta es crear una compañía de impacto”. No es la única frase que quedará flotando en la conversación: “Las buenas ideas son esas que se entienden en un segundo” y “Hay que enamorarse de solucionar un problema grande” también resumen el perfil pragmático de Loreanne, una personalidad clave en el éxito de la compañía que redefinió la compra y venta de autos usados primero en México y luego en varios países de Latinoamérica.

Primero los soñadores

Como muchas compañías disruptivas, Kavak nació de un problema que había que solucionar. Fue el propio Carlos García Otatti quién, tras una fallida experiencia para vender su auto usado en Colombia, comenzó a moldear la idea. Al comentar la cuestión con su hermana, ella la captó de inmediato (“Me hizo click la idea pero también el equipo y el alcance”), aunque todavía debieron pasar largos meses para pasar a la acción.

¿Y por dónde empezaron? La respuesta de Loreanne vuelve a sorprender: “Lo más importante al principio es montar el equipo y (pensar) cómo haces para reclutar personas con un Powerpoint en el que vendes un sueño”, asegura. Y agrega: “Reclutas los primeros soñadores y luego empiezas con el producto”. En definitiva, el desafío de fondo es probar que se tiene “un negocio en mano” y hacerlo con la menor inversión e infraestructura posibles.

De emprendedora a fundadora

Aunque el crecimiento de todo unicornio deslumbra a quienes lo ven desde afuera, Loreanne tiene claro que en el proceso de Kavak ella tuvo que aprender muchísimas cosas. “Quiero saber cómo fue ese camino de emprendedora a fundadora”, apunta Silvina. “Aprendí que el emprendimiento es un proceso muy mental. Es entender que no hay plan B y que como no hay plan B, en vez de pensar en todas las razones por las que no va a funcionar, te preguntas cómo lo haces funcionar”, subraya Loreanne.

¿Y cómo se vive el ascenso de un unicornio “desde adentro”? “Me di cuenta que la Loreanne del powerpoint no es la Loreanne del Kavak de cuando eramos 100, de cuando éramos 1.000, o de cuando somos 7.000”, asegura la referente de Kavak y añade que durante ese crecimiento se dio cuenta que el nivel de “skill sets” que tenía que ir desarrollando pasaba por ciclos de aproximadamente tres meses.

Curiosidad, ambición, análisis

Más allá de los aprendizajes estrictamente personales, Loreanne se muestra confiada en los equipos que impulsaron al unicornio de los autos seminuevos. “Siempre trato de contratar a gente inteligente, gente que me va a dar valor. Y esas personas me dicen: ‘Loreanne, ya no tienes que estar haciendo esto’”.

¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Con qué habilidades? Las preguntas por el talento encuentran en Loreanne respuestas precisas que resumen acertadamente la cultura corporativa de Kavak. Dice que se trata de que la gente esté “donde le brillan los ojos, donde estén usando sus superpoderes” y sobre todo “donde tengan una misión que los haga crecer”.

Más allá de la metáfora, la co-fundadora de Kavak cree que dos cualidades fundamentales para formar parte de la compañía son la motivación y “enamorarse del proyecto”. Pero no es lo único: “También busco curiosidad, nivel de ambición y que quieran hacer las cosas diferentes. En el mundo de hoy la parte analítica es importante porque se necesita siempre comprender hacia dónde van las métricas. Yo siempre estoy buscando el challenge de cómo se puede medir”.

Sobre emprendedoras e inversoras

“Mi día a día es pro-solving”, relata Loreanne y aunque su foco está “en el Kavak de hoy y en el de los próximos cuatro meses”, es una inquieta observadora de los ecosistemas de negocios y especialmente del ascendente papel de las mujeres de negocios de la región en su doble rol de emprendedoras e inversoras.

- ¿Cómo ves a las emprendedoras de América Latina hoy?

- Creo que el cambio más importante en los últimos cinco años es que dejaron de concentrarse en ideas pequeñas y nichos demasiado específicos. Esto es positivo porque siempre es mejor “enamorarse de solucionar un problema grande; las pequeñas ideas no te permiten escalar”.

¿Y respecto de las inversoras? ¿Están las mujeres de América Latina preparadas para evaluar una oportunidad de inversión? ¿Cómo se detecta a un emprendimiento que tiene posibilidades de escalar? Loreanne le recomienda a las mujeres de negocios prestar atención básicamente a tres factores: el tamaño del mercado, el “qué tan grande están pensando” y el “cómo lo están haciendo”.

El “delirio” de escalar

No parece posible hablar acerca de un unicornio sin aludir al verbo “escalar”. Silvina Moschini vivió su propia experiencia como la primera mujer de América Latina al frente de una compañía valuada en más de US$1.000 millones pero quiere nutrirse de la mirada de Loreanne. ¿Qué significa exactamente pensar en grande? ¿Hay que pensar en grande desde el principio? “Porque a las mujeres a veces nos pasa que tenemos tanto miedo de decepcionar que entonces vamos por aquello que súper excedemos para que no nos acusen de delirantes”, reflexiona en voz alta Moschini.

Pero Loreanne dice que hay que tener esa mentalidad de crecimiento desde el día uno. “Nosotros en Kavak desde el principio queríamos ser grandes. Y como queríamos ser grandes, desde el principio sentamos bases para eso. Y cuando empieza este growth scale, tú dices ‘ya monté todas las tuberías, ok, ahora voy a abrir el grifo y ver si es suficientemente robusto’”.

Traducido en términos de talento y recursos humanos, la “tubería” de Kavak parece haber probado su solidez: “Hubo momentos en los que entraban 200 personas a la semana, una cosa muy grande”, recuerda Loreanne.

La energía de los retos

El “día a día real” de toda emprendedora es siempre una pregunta latente y Loreanne no tiene inconvenientes en responder sobre el tema. “La gente cree que al llegar a unicornio tienes todo resuelto. Y es justo lo contrario”, asegura y luego explica que aprendió a priorizar en su vida cotidiana para poder equilibrar su vida familiar y su vida profesional.

Cada tarde, al regreso de la oficina, se hace tiempo para estar con sus hijos y acompañarlos a desarrollar sus actividades. La compatibilidad con la maternidad, un tema que desvela a muchas mujeres de negocios, es para Loreanne un desafío relativamente resuelto y ella insiste en que todo es cuestión de mentalidad.

“El consejo número (para una mujer emprendedora) es que tu mayor asset es tu mentalidad. Hay que ver los retos como energía y no cómo algo que te drena. Como emprendedora siempre estás en ups y downs; sales en la portada de una revista y al mismo tiempo estás apagando incendios pero hay que disfrutar el camino”.

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