Una de las más perniciosas prácticas políticas criollas que ha hecho carrera, como tantas otras, es la de dejar seco el presupuesto del gobierno saliente, para que el entrante no encuentre nada. Los últimos días los usan para dejar contratos firmados y nombramientos hechos. Le llaman, con cinismo caciquil, "raspar la olla" y "completar la nómina". Lo hacen desde los presidentes salientes, dejando nombrado medio cuerpo diplomático, hasta alcaldes y gobernadores. El mandatario electo de Antioquia, Sergio Fajardo, ha hecho saber con elegancia, pero con claridad, su ruego para que eso no pase en esta última etapa de la administración saliente. El doctor Luis Alfredo Ramos le ha dicho que tendrá todo el cuidado necesario. Cumplidos ya los compromisos electorales, los recursos de la Gobernación deberán colocarse bajo la tan añorada "urna de cristal".
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