Le falló la niña. A Mateo Román no le funcionó la bicicleta y terminó al otro lado de la calzada. Mateo y otros 80 le metieron la nota de adrenalina al inicio del Clásico EL COLOMBIANO con el gravity.
Así, a pura velocidad, comenzó la competencia extremo del descenso urbano, sobre 9 kilómetros de gritos y emociones sobre la avenida del alto de Las Palmas.
Mateo perdió el control de la cicla en el remate de la bajada y terminó, con "paletera reformada" y todo, en el costado de ascenso de la vía.
"No me pasó, solo el susto nada gracias a Dios. Yo iba bien, pero me falló la niña", sostuvo Mateo, quien fue revisado por los integrantes de la Cruz Roja, pero quien pese a las ganas no le alcanzó para llegar hasta la meta.
El que sí estaba en la meta, con sonrisa de oreja a oreja, y sin raspones, fue Henry García, uno de los más veteranos de la competencia. "Una maravilla, nos tiramos y no nos pasó nada. Terminas bien gracias al Señor", sostuvo Henry, a quien sus compañeros del barrio Buenos Aires, le gritaban el niño, por la nota publicada ayer en este diario.
Y es que ayer El Borracho, la curva con mayor peligro del descenso en la que cayó Mateo, fue el escenario central. Además de ser el examen más duro para los ciclistas, fue el lugar con más asistencia. No le cabía una persona más. Más de mil personas llenaron el separador, y hasta en el costado ciego se tuvo que hacer la gente.
"Es que acá es donde bajan más rápido, más duro que hasta los mismos ciclistas profesionales. Estos pelaos están medio locos", explicó Martín Cochise Rodríguez, uno de los muchos seguidores que se hizo afuera del Colegio La Salle para ver a los "borretes".
Así, en medio de velocidad, algunas caídas y muchísima gente, el Clásico subió la temperatura de la noche, a punta de descenso.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8