Sebastián Serna y Santiago Pradilla son dos jóvenes arquitectos bogotanos que han decidido apostarle a la reconstrucción de edificios que son Patrimonio Cultural en Bogotá, porque creen en la importancia de preservar la arquitectura histórica que le da carácter a la ciudad y ayuda a conservar las tradiciones.
Su primer proyecto, el edificio Cantagallo en el sector de Teusaquillo, está catalogado como conservación arquitectónica de carácter tipológico, es decir que su reconstrucción implicaba mantener la fachada y algunos espacios comunes como los patios. Gracias a su innovadora propuesta en la que encontraron el potencial oculto de una edificación muy deteriorada y al reciclaje de materiales usados hace 60 años en la construcción original, dejando atrás la creencia de que hay que tumbar y construir de nuevo para densificar la ciudad, esta propuesta fue la ganadora del Premio Corona Pro-Habitat en el año 2011 en la categoría arquitectura.
Según Sebastián el proyecto nace cuando ellos descubren este edificio abandonado, construido en 1945, que los impactó por sus impresionantes cualidades arquitectónicas como su fachada, la altura de los techos y los ventanales, y deciden lanzarse a la locura de crear un proyecto y conseguir inversionistas que creyeran en ellos. Locura porque era un edificio de ocho apartamentos con cuatro parqueaderos en una época donde el mercado demanda espacios para parquear, o eso es lo que la mayoría piensa.
Santiago afirma que la reconstrucción fue un reto increíble, no sólo porque decidieron aprovechar elementos como las ventanas y las puertas, lo que implicó un trabajo de restauración artesanal y una búsqueda de elementos antiguos para complementar los espacios, sino porque necesitó ajustes en la estructura y el reemplazo de todas las redes de servicios públicos, labor que fue muy difícil ya que las empresas de servicios públicos sólo tienen planes de instalación para vivienda nueva y se necesitan lineamientos muy diferentes cuando se trata de edificios antiguos.
Hoy en día el edificio cuenta con catorce apartamentos, con espacios diseñados de acuerdo a las necesidades actuales de vivienda, que evocan el valor arquitectónico del pasado e invitan a las personas >> a buscar medios alternativos de transporte para mejorar la movilidad de la ciudad y contribuir al medio ambiente. Actualmente todos los apartamentos están vendidos y sus propietarios están muy satisfechos.
Continuando con su idea de recuperar ciudad, Santiago y Sebastián están a poco tiempo de terminar Tebsaquillo, un edificio construido en 1948 con condiciones similares a Cantagallo, ubicado en el mismo sector, frente a la iglesia de Santa Ana, un área que también está bastante deteriorada en temas de espacio público, pero que esperan se recupere poco a poco con este proyecto que ya está totalmente vendido.
Al hablar sobre el proceso creativo de este nuevo reto, Sebastián dice que es algo bastante intuitivo porque hay que encontrar esos aspectos que son interesantes y tienen valor en la construcción, que fue realizada hace 60 años por arquitectos muy representativos en la escena bogotana, y adaptarlos a las necesidades actuales. "Ahí está realmente la creatividad, en volver estos apartamentos espacios más pequeños pero con una riqueza importante en términos de composición de las áreas y adaptación al mundo moderno".
Santiago cree que lo más bonito de trabajar en una zona como Teusaquillo es que estos proyectos han impulsado otros del mismo estilo, haciendo que la gente vuelva a creer en un sector tradicional que estuvo un poco deprimido pero que poco a poco, con un trabajo conjunto de muchas personas, se va recuperando, "es vincular a la gente para que la ciudad mejore".
Además de su interés por el mejoramiento de espacios tradicionales, Santiago y Sebastián quieren ayudar a preservar las manifestaciones culturales de diferentes comunidades, por eso realizaron recientemente, como una actividad probono, el desarrollo del proyecto de vivienda Humara Kicha Dearade en las selvas del Atrato Medio Chocoano para que 14 comunidades indígenas Emberas gestionen y construyan las viviendas que ellos han diseñado, un trabajo que les implicó conocer a fondo las necesidades de esta comunidad, entender dónde vivían y cuáles eran las características de los espacios donde habitaban y hacer una propuesta que se adecuara a las mismas.
Para ellos lo más importante de su trabajo es que preservan la historia y las tradiciones de nuestro país, además de crear conciencia sobre la necesidad de conservar la ciudad y recuperar el espacio público trabajando de la mano con vecinos de los sectores donde remodelan y buscando apoyo de las entidades estatales [P]
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