En las crónicas de mi propia vida debo contar con un amanecer más y un año que pasa o ha transcurrido de mi existencia, con penas y alegrías, pero también con momentos agradables y deseos de vivir, pero interrumpidos como lo logran en los diciembres y fines de año algunas personas ajenas a las necesidades del deseo de tener una existencia sana y sobre todo llevados por el despropósito del bullicio y la equivoca tolerancia a sus costumbres, supeditada a hacer mal a sus coterráneos, impidiéndoles conciliar el sueño y quitándoles el derecho al descanso nocturno a los niños, a los ancianos, a los enfermos, y a los demás ciudadanos que tienen al siguiente día que trabajar o realizar sus labores habituales; y no les permiten la tranquilidad porque para ellos es más importante hacerse notar con sus derroches y mal gastos en la quema de la desagradable pólvora.
La noche que pasé fue larga y tediosa, llena de los sinsabores de una velada ruidosa acompañada de mala música y de los estruendos de la pólvora; "maldito invento" que sólo causa placer a los descerebrados y ruines hombres y mujeres que creen alegrar sus días con el ruido infernal de sus explosiones y tormentosos sonidos, hechos más para la guerra que para celebrar una festividad. Este desastre de la humanidad, invento atribuido al pueblo chino y llevado a Occidente por los moros, sólo ha causado desastres muerte y destrucción. Es y ha sido una aplicación para la guerra, pero también los mismos chinos se inventaron la pólvora con colores para celebrar sus festejos, realizando los juegos pirotécnicos, cargados de destellos y luces de diversos matices, que en manos de quienes son sus verdaderos artistas logran verdaderas maravillas y no tan ruidosas. Pero la pólvora detonante sólo causa estragos y daños auditivos, además que todos los años son consecuencia de miles de personas quemadas en especial de niños, que quedan señalados con horrendas marcas por el uso indebido de la misma y no únicamente los males causados en sus cuerpos sino muchas veces son también causa del mutilamiento corporal o de muerte.
No he podido saber, por qué las autoridades a pesar de la prohibición de su uso por medio de decretos, no lo hacen efectivo y permiten pasivamente que en toda la ciudad se presente durante casi la totalidad del mes de diciembre y los primeros días de enero y en algunas festividades, el uso indiscriminado de todo tipo de pólvora, con las consecuencias que traen su mal uso y sobre todo el daño y desagrado que causa en la población que no está de acuerdo en ese modo de celebrar las festividades navideñas.
Por qué los medios de información y las mismas autoridades no realizan una verdadera campaña ilustrativa sobre el "no" uso de la pólvora en estos tiempos, en que estamos buscando la PAZ y no continuar con los sonidos de la guerra. Las mismas iglesias deberían de hacerse cargo de pregonar en sus púlpitos a sus fieles creyentes, que no empleen ni permitan el uso de la pólvora en los festejos, pues existen otros medios de festejar sin tener que molestar a sus vecinos y demás personas del contorno.
No es posible crear una conciencia ciudadana y hacernos a los ciudadanos de bien y a sus familias una vida más satisfactoria y de acuerdo a los beneficios de los tiempos modernos, sin la necesidad de recurrir a objetos y medios de las épocas pasadas del oscurantismo de los pueblos bárbaros. -Amanecerá y veremos-.
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