La derrota por 2-1 con Equidad, en Bogotá, sentenció la suerte de Nacional en un primer semestre convulsionado y marcado por los altibajos. El verde, con un 49 por ciento de rendimiento, está eliminado.
El desenlace, que pudo evitarse con correctivos a tiempo por parte de la dirigencia que sostuvo contra la corriente a Ramón Cabrero, es una realidad que duele.
Con José Fernando Santa como entrenador en propiedad -en poco tiempo le cambió la cara al equipo- surge la esperanza de mejores tiempos para la familia verdolaga y máxime cuando tendrá la oportunidad de armar su propia nómina, con jugadores que se adapten al estilo que desea imponer.
Muchos de los que tiene hoy no llenan sus expectativas, así haya recurrido a ellos en las últimas fechas, más por necesidad que por convicción, aferrado a la esperanza de las semifinales.
Pero ahora todo es distinto y se espera que desde el duelo ante Tolima, que vendrá a pelear el primer lugar, Nacional dé pinceladas de su proyecto futuro, para que la eliminación no duela tanto.
Pico y Placa Medellín
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