• Medellín, 21 de marzo de 2010 |
  • Última actualización: 02:33 PM

Guardar en Favoriting Agregar esta página a Mister Wong Envía Tips de esta noticia Aumentar texto Disminuir texto Imprimir Enviar a un amigo
Artículo leído 691 veces
Atrapados en la telaraña
Ernesto Ochoa Moreno  - Medellín  | Publicado el 16 de enero de 2010
Desde hace muchos años Colombia está atrapada, como una mariposa ingenua, en una telaraña de escándalos. Y como en el rito sacrificial de la araña que caza su presa, a cada movimiento que haga el insecto que cayó en la trampa, más se enreda. Y quien intenta acercarse a liberar a la víctima también se ve aprehendido en los hilos sutiles de la sospecha y termina, a su vez, atrapado.

Todos en Colombia, culpables o inocentes, acusados y acusadores, justos y pecadores, nos encontramos entre las redes de la telaraña siniestra. Por la sencilla razón de que por activa o por pasiva, por acción u omisión, por fas o por nefas, nos hemos dejado arrastrar por la malsana atracción de los escándalos. Algo que empieza como un juego, pero que se vuelve una compulsión irresistible. Al final todo acaba enturbiado y la verdad, que es la única que puede sacarnos del embrollo, se vuelve lejana e imposible.

Cuando una denuncia (y denunciar es un deber ciudadano) se deja tentar por otras intenciones distintas a la limpia acción de la justicia y, lo que es peor, cuando esa denuncia se vuelve barragana del escándalo, no sólo deja de ser efectiva, sino que se torna peligrosa y tan perjudicial o más que el acto innoble o punible que se puso al descubierto.

La palabra "skándalon", en griego, de donde viene el vocablo que nos ocupa, significa "el mecanismo que sirve para poner en movimiento una trampa, o sea, el resorte de la trampa", como lo anota el padre Gaitán Orjuela en su "Biografía de las palabras". Con el tiempo pasó a significar la trampa misma. Y añade este autor, en una explicación que bien sirve para entender un poco lo que estamos viviendo en el país: "Por otra parte, nadie negará que eso de caer en la trampa no sea una sorpresa bastante desagradable. Y decimos esto porque es precisamente ese matiz de dolorida sorpresa lo que distingue a ciertas acepciones del término 'skándalon' y sus derivados".

Colombia es un campo sembrado de trampas, que sorprende en el momento menos pensado a quien se aventura por la maraña de consejas y chismes, de murmuraciones de pasillos, de secreteos de alcoba, de verdades a medias, de mentiras palmarias, de interpretaciones amañadas. Es un ambiente viscoso, pegajoso, ensuciador. Mete uno la mano y se unta.

Así las cosas, hemos acabado conviviendo con el escándalo, como nos acostumbramos a vivir con la violencia, casi cohonestándola y propiciando la impunidad. La adicción al escándalo, alimentada por los medios de comunicación y por la esgrima inmoral de los que buscan pescar en río revuelto, se vuelve un hábito y una costumbre tan desgastadora y ramplona, que no servirá a nadie ni a ninguna causa.

Para liberarse de la telaraña, si todavía hay tiempo, tal vez el único medio sea mantener una actitud de distancia crítica para no tragar entero ni comulgar con ruedas de molino. Y convocar a la sociedad, sobre todo a sus dirigentes, a hacer gala de la difícil sabiduría del silencio. Porque parte del entremés de los escándalos es la verborrea. No se trata de callar cuando la verdad exija hablar, sino de ser dueños de las propias palabras. Y, lo que es más difícil, ser dueños del propio silencio.


Aumentar texto Aumentar texto Disminuir texto Disminuir texto Imprimir Imprimir Enviar Enviar a un amigo
Comentarios Comentarios ¿Qué es esto? Normas de uso 21 de marzo de 2010
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO.
En el momento, esta herramienta solo funciona con Internet Explorer 4.0 o superior.
Hacer comentario Haga su comentario Registrarse Registrarse Ver todos Ver todos los comentarios
Publicidad ¡Anuncie aquí, contáctenos!
Haga clic para ampliar
Ernesto Ochoa Moreno



 
 
Quizás le interese también leer:  
 
 
 
img Inicio elcolombiano.com img
 
Inicio
Antioquia
Colombia
Conflicto armado
Economía
Política
Internacional
Educación
Salud
Ciencia
Medio ambiente
Motores
English News
Informes
Opinión
Opinión
Caricaturas
Con los lectores
Deportes
Fútbol
Otros deportes
Rumbo al mundial
Juegos Suramericanos Medellín 2010
Entretenimiento
Astrología
Cine
Sudoku
Crucigrama
Farándula
Televisión
Viernes
Tendencias
Cultura
Vida y sociedad
Tecnología
Turismo
Fincas
Espacios
Especiales
Generación
Fiesta Brava
EC-Bloguer
Nuestros Blogueros
Multimedia
Audios
Galerías fotográficas
Videos
Gráficos
Tips
Inicio
El Colmo
Vías y calles
Medio ambiente
De mostrar
Servicios
Edición impresa PDF
Ediciones anteriores
Primeras páginas
Publicaciones
Revistas
Suplementos
Punto de Compras
Salomón Móvil
Servicios
Loterías
Clasificados
Clasificados de EL COLOMBIANO
Clasificados en su celular
img
img
img Quiénes somos img Centros de atención al cliente img Créditos publicación img Anuncie con nosotros img
img
  FAQ img Contáctenos img RSS img Titulares vía email img Clásico El Colombiano img El Colombiano Ejemplar img Informes comerciales img Campaña cívica  
img
img Servicios Informativos de EL COLOMBIANO img img
img
AutoMotoresEl ColombianitoGeneraciónGenteNuevaViernesRevista Propiedades
img
Q´HuboLa RepublicaSalomónPunto de ComprasaDomicilioGuía de la salud
img
  Copyright © 2010 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A. Aviso legal img
  Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO  
 

Dirección: Carrera 48 N° 30 Sur - 119, Envigado - Antioquia, Colombia | Conmutador: (57) (4) 3315252 | Bogotá: (57) (1) 5657733 - 3406736

 
  Para visualizar nuestro sitio web recomendamos utilizar navegador Internet Explorer 4.0 o superior y una resolución mínima de 1024 x 768 pixeles  
  Medición de tráfico por Certifica.com ACAP