Como nadie come viento ni tierra seca ni siembra sobre el agua por eso aguanta hambre del bueno.
Los eventos climáticos extremos, reveló Oxfam, tienen a decenas de millones de personas aguantando hambre. Esa organización internacional lucha contra la hambruna en el planeta.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que 1.000 millones de personas están aguantando hambre, mientras otros 2.500 millones están desnutridas.
"Alimentar 9.000 millones de personas a mediados de siglo con un empeoramiento del clima puede ser el más grande reto que jamás haya enfrentado la humanidad", explicó John Beddington, consejero científico del gobierno del Reino Unido.
El nuevo reporte de Oxfam sobre la situación mundial enfatiza que el cambio climático tendrá un doble efecto pernicioso sobre la producción de alimentos. De un lado, la modificación del régimen de lluvias y temperaturas afectará los cultivos; del otro, habrá mayores pérdidas de cosechas por los eventos climáticos extremos.
"Del Cuerno de África y el sudeste asiático a Rusia y Afganistán, un año de sequías, inundaciones y calor extremo ha empujado a decenas de millones de seres a la pobreza y a aguantar hambre", dijo Kelly Dent, de la Oxfam.
Los problemas no han venido solo de la mano de la pérdida de las cosechas, sino del encarecimiento de los productos como consecuencia de incendios, sequías e inundaciones.
El precio del arroz en el sudeste asiático, por ejemplo, aumentó 30 por ciento en 2010 por las lluvias asociadas a los monzones. Y en Afganistán las inundaciones elevaron el precio del trigo hasta en un 79 por ciento.
La situación debería ser reconocida en la Conferencia de las Partes de Durban o COP17.
En ella, de acuerdo con la Oxfam, los negociadores deberían progresar en tres temas fundamentales:
Reconocer que la única opción es un acuerdo vinculante y el protocolo de Kyoto es la cama sobre la cual debe descansar.
Los gobiernos deben moverse con decisión hacia la disminución de las emisiones de gases de invernadero.
Y deben proveer financiación a largo plazo para que los más pobres puedan lidiar con las consecuencias del cambio climático.
Las consecuencias de los eventos climáticos extremos los ha padecido también Colombia desde 2010. En regiones de la costa caribe donde ha habido inundaciones, centenares de habitantes y familias se han quedado sin sustento al no poder laborar en campos bajo el agua.
Y el hambre no demora.
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