Señor pistolero: tiene usted que saber que por el solo hecho de disparar su arma, así apunte hacia el cielo o hacia el infinito, puede ir a parar a la cárcel. Pero antes de eso, tiene que saber una cosa aún más importante: así no le dispare a nadie directamente, su bala puede matar a alguien, o herirlo. A un niño que duerme y sueña, a un vecino que mira por la ventana, a una madre de familia que espera el bus. Usted puede acabar con una vida. Una vida que es muy valiosa, irremplazable e irrepetible. Más valiosa que su arma, que su bala y que el motivo que lo llevó, estúpidamente, a disparar "al aire".
¿Quiere celebrar, quiere manifestar alegría, quiere sentirse vivo? Pues adelante, hay mil formas de hacerlo sin causar daño. Baile, grite, cante, brinque, ¡pero no dispare!
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8