Tras perder la mayoría absoluta en una votación en la Cámara baja, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se comprometió ayer a dimitir una vez que el Parlamento apruebe las reformas económicas presentadas a la Unión Europea y aseguró que ve como la única salida posible la celebración de elecciones anticipadas.
"Tenemos que preocuparnos de lo que sucede en los mercados financieros, que no creen que Italia sea capaz de aprobar las medidas que la Unión Europea nos pide. Creo que esta es la primera cosa que nos tiene que preocupar. Tenemos que demostrar a los mercados que vamos en serio. La cosa más importante es el bien del país", dijo Berlusconi.
El anuncio de la renuncia de 'Il Cavaliere' todavía no pone fin a varias semanas de incertidumbre económica y política en Italia, debido a que el Ejecutivo ha dado muestras de tener dificultades para aprobar las reformas y no termina de convencer con sus promesas.
Analistas consultados por este diario, indicaron que la decisión de Berlusconi no es una sorpresa y que se suma a otros cuatro casos ocurridos en Europa en los últimos meses.
Christina Murray, consultora estadounidense y experta en reforma política, aseguró que el problema no es sólo de Berlusconi e Italia, sino que hay una tendencia de contagio de la crisis en toda Europa.
"Renunciaron el primer ministro griego Giorgios Papandreu; Iveta Radicova, en Eslovaquia; José Sócrates, de Portugal. Esto teniendo en cuenta que fue Brian Cowen en Irlanda quien comenzó con la ola de renuncias".
Y para Murray, el problema no termina con Italia, porque, según ella, José Luis Rodríguez Zapatero podría sumarse a la lista de los mandatarios que dicen adiós.
De otro lado el analista italiano, Pierluigi Lagalante, explicó que para calmar la tormenta es necesario que la renuncia de Berlusconi se formalice lo antes posible.
"La discusión es sobre el futuro económico de los italianos y de Europa y no sobre si Berlusconi, debe o no continuar. Es necesario superar esta etapa para concentrarnos en los graves problemas del país", explicó.
En cuanto Berlusconi formalice su renuncia, el presidente italiano Giorgio Napolitano iniciará consultas políticas para formar un nuevo gobierno. Entre los más opcionados para reemplazar a Berlusconi aparece el nombre de Mario Monti, excomisionado de competencia de la Unión Europea.
Si la promesa de Berlusconi se transforma en realidad, atrás quedarán numerosas polémicas en las que estuvo inmiscuido como las acusaciones de mantener tratos con la mafia calabresa y sus escandalosos romances. Sin embargo, deberá responder por los procesos judiciales abiertos en su contra.
Este podría ser el comienzo de un extenso calvario que lo podría llevar hasta la cárcel, si se llegara a demostrar su culpabilidad.
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