Hace un par de meses se planteó la discusión en Medellín sobre si debemos tener buses a gas o eléctricos en el metroplús. Los defensores de los buses eléctricos argumentan que los buses a gas producen contaminación; los defensores del bus a gas señalan que es más limpio que el diésel y que las líneas eléctricas a lo largo de la ruta subirían significativamente el costo para la ciudad y se demoraría aún más el proyecto tan esperado por los ciudadanos.
Existe una tercera alternativa, que presenta varias ventajas: Los buses de motor híbrido. Ante los altos costos de los combustibles fósiles, la crisis económica y el calentamiento climático, compañías como la Toyota están ofreciendo desde hace más de tres años vehículos de motor híbrido; La GM acaba de lanzar un vehículo de familia que sobrepasa los 160 kilómetros por galón.
Varias fábricas de buses, entre ellas una en el Brasil, ofrecen ya dicha tecnología, que aunque está iniciándose, promete grandes ventajas.
Muchas ciudades de Estados Unidos y Europa están adoptándolos; Nueva York le apostó a los buses de motor híbrido, después de analizar todas las opciones, entre ellas los "trolleys" o buses eléctricos.
La tecnología de "motores híbridos" no es tan nueva; nació en los camiones de minería, los cuales para evitar la contaminación con gases dentro de las minas, contaban con dos motores: apagaban los motores diésel cuando entraban a la mina y operaban con motores eléctricos movidos con baterías; los motores híbridos evolucionaron mucho y hoy, gracias a la mecatrónica, funcionan muy bien coordinados los dos motores, cuando se necesita.
Ante las limitaciones de los automóviles totalmente eléctricos, que necesitan contar con estaciones de recarga y tienen todavía poco radio de acción, los ingenieros diseñadores de la tecnología de motores híbridos han logrado que el motor eléctrico inicie el movimiento del automóvil y sólo después que ha adquirido alguna velocidad, el motor a gasolina o diésel interviene como impulsor, ya que buena parte del tiempo funciona principalmente para cargar las baterías.
Se logran así ahorros hasta del 60% del combustible fósil (dependiendo del buen manejo) y de las recargas de enchufe, porque incluso al frenar, el motor eléctrico actúa como un cargador de las baterías y el motor de combustión interna permanece trabajando a velocidad moderada la mayoría del tiempo. El recorrido es mucho más silencioso y se produce mucho menos contaminación.
Medellín sería una gran beneficiaria de los buses de motor híbrido por tres razones: la primera, porque tendríamos pronto el metroplús funcionando; la segunda, por que el costo adicional de los buses de motor híbrido sería relativamente marginal frente a la alternativa de los buses a gas únicamente (en la maestría de Economía de la Universidad de Antioquia hemos hecho simulaciones de beneficio-costo al respecto, que nos indican su factibilidad) y la tercera, porque aprenderíamos la tecnología, que nos serviría para proponer el reemplazo o la adaptación de los buses urbanos actuales, que son realmente la fuente más alta de contaminación móvil, tanto por el modelo viejo de los motores diésel que usan, como por el combustible diésel de tan pobre calidad que nos brinda Ecopetrol todavía.
Medellín podría distinguirse en el futuro por ofrecer vehículos con motores híbridos movidos a gas natural y exportar esa tecnología al mundo, como una innovación importante para la sostenibilidad social , económica y ambiental.
Los ciudadanos y el municipio nos podríamos asociar a esta empresa, adquiriendo voluntariamente, en cada tiquete del sistema metro, una pequeña fracción de propiedad del sistema.
* Gerente Parque Tecnológico de Antioquia
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