Los dichos populares siempre tienen un fondo profundo de mucho valor. Hay unos que se contradicen con otros, pero en su momento ambos son sabios.
"A caballo regalado no se le mira el diente". La gente feliz con que le den casa gratis. No importa si grande o pequeña, pero gratis.
Hay otro, muy real por cierto: "Lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta". Claro, si nos regalan casa no nos importará lo que es ese regalo, puede ser una casa buena, regular o mala, pero nada nos costó, no nos importará si la ocupamos, la vendemos y nos la bebemos. Nada nos costó.
Por otro lado, no faltarán los vivos que tienen casa propia a nombre de otro, o de una sociedad o de la suegra. Lo cierto es que harán todo para que les den otra casa gratis.
La idea es buena, los controles serán muy estrictos, aunque allí estarán los vivos. Para conseguir ganancias políticas nada mejor, y quien va a manejar el programa sabe de eso. No debemos descartar la idea porque sí. Busquemos cómo se puede mejorar y voy a proponer otras ideas.
Primero, que no sea un regalo, que quien reciba la casa se la gane trabajando.
Un premio Nobel de Economía decía, como ejemplo para seguir, que los más necesitados reciban recursos haciendo parte de una cuadrilla que va abriendo huecos y detrás otra cuadrilla tapando esos huecos abiertos por la primera cuadrilla. Nada gratis, que se la ganen.
En Medellín tenemos el ejemplo del programa "Parce".
Muchachos de los barrios más pobres, muchos de ellos de las pandillas, contratados para sacar las basuras de las quebradas, sacar piedras y materiales que ayudaban a producir inundaciones y jóvenes que también sembraban árboles en las orillas de esas quebradas.
No tenían que robar para ganarse el sustento, dejaron la violencia y se ganaban el sustento para ellos y para sus hijos.
Ese programa evitó que se repitieran las tragedias por las inundaciones en Medellín hasta cuando les dio por acabar con el programa. La gente se escandalizaba cuando yo hablaba de un empleo no productivo, sin duda no productivo de bienes transables, pero muy productivo en bienestar individual y familiar, productivo en tranquilidad de la ciudad frente a las posibles tragedias y productivo en seguridad.
Eso se puede hacer con las viviendas gratis. Se pueden construir por el método de autoconstrucción pagándole un salario mínimo al futuro propietario, a la vez dándole un crédito muy blando a largo plazo. Pero nada totalmente gratis. Lo mismo para quienes no pueden trabajar en la construcción, darles un trabajo como se hizo en el programa "Parce", crédito blando, pero nada de regalo.
Ya entrando a la parte operativa, la cosa no es tan fácil como un cambio de Ministro.
Hay que presentar un proyecto de ley y que se apruebe. Las tierras las deben conseguir los alcaldes, si son urbanas no serán tan baratas como para que la vivienda salga en cuarenta millones. Los alcaldes tendrán que someter la compra a aprobación por parte del Concejo y, luego, que ese mismo Concejo apruebe el regalo. Nada fácil, pero habrá que intentarlo. Creo que el programa es bueno, pero sería mejor si se cambia la gratuidad por algo más racional y de beneficio para todos.
Pico y Placa Medellín
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