Definitivamente, algo malo está pasando con los valores en nuestra sociedad. No de otro modo se explica que un sentimiento de amor que nació espontáneo termine convertido en una obsesión dañina, al punto de poner en riesgo la vida de aquellos a quienes antes se juraba afecto y respeto.
Lo decimos al ver la dramática operación de neutralización que tuvo que hacer la Policía en pleno centro de Bucaramanga, donde un joven, por celos, secuestró a su ex compañera, de 19 años, con la intención de hacerle daños, después de una fracasada relación de pareja.
Ahora, ambos viven su propio drama. La joven por el trauma que tiene y el pánico que la acompañará al verse en inminente riesgo de muerte. Y el muchacho, menor de edad, que no sólo acabó con lo poquito que quedaba de relación y ahora está en la cárcel. Los celos, esos malditos celos, que nada bueno dejan.
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