El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, reconoció ayer que tendrá que echar mano de sus "enemigos" políticos, Estados Unidos y Colombia, para enfrentar la severa crisis energética que amenaza con paralizar el país.
Venezuela dijo que compró varias plantas eléctricas a la empresa estadounidense General Electric, con capacidad de unos 400 megavatios, que llegarían en el primer semestre, y prepara la adquisición de nuevas unidades para alcanzar unos 900 megavatios en total.
"Esas plantas no tienen ideología, no tienen nada que ver (...) con las relaciones entre un Gobierno y el otro. Sencillamente hay una lógica del funcionamiento de las cosas", explicó Chávez durante una reunión del recién creado Consejo Mayor Eléctrico.
El mandatario también dijo estar dispuesto a comprar electridad a Colombia, pese a que en el 2009 congeló las relaciones diplomáticas y comerciales con el país vecino en rechazo a un acuerdo de cooperación militar entre el Gobieno del presidente Álvaro Uribe y Washington.
"Si la empresa colombiana que genera electricidad nos ofrece vendernos y a nosotros nos interesa, bueno, lo compramos. No tenemos ningún problema, está evaluándose", dijo, pese a que meses antes ordenó llevar al mínimo la importación de productos colombianos como retaliación por lo que considera una afrenta de Uribe.
Tras años de desinversión en el sistema eléctrico nacional, el Gobierno se está viendo superado por una grave sequía que ha derrumbado la producción de energía hidroeléctrica, de donde el país latinoamericano obtiene un 70 por ciento de su capacidad total de generación.
"Cómo le han dado (los opositores) al tema de Colombia tratando de politizarlo, pero eso no tiene nada que ver con política", manifestó el gobernante.
La oposición sostiene que el problema no solo es resultado de la sequía sino también de la imprevisión del Ejecutivo que no se preparó para hacer frente a la actual coyuntura climática. "No se producirá el colapso que vaticinan los opositores", dijo.
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