- Los afectados esperan que la verdad y la justicia se hagan realidad.
- Víctimas y desmovilizados arrojaron algunas de ellas.
- Ayer se fundieron 18.051 armas entregadas por las autodefensas.
Felipe Torres
Colprensa-Sogamoso
Una parte de las armas que sirvieron para hacer la guerra durante más de veinte años al servicio de los paramilitares, y que fueron entregadas en los procesos de desmovilización, fueron fundidas ayer en el municipio de Sogamoso, Boyacá.
En las instalaciones de la Siderúrgica Nacional (Sidenal S.A.) se encontraron, de nuevo, víctimas y victimarios en un evento representativo en el cual el hierro, que antes mató, ahora sirve para forjar un proceso de reconocimiento y respeto entre ambas partes.
El ambiente fue de cortesía y camaradería a pesar del duelo y dolor de muchos de los familiares de los muertos o desaparecidos a manos de los paramilitares.
Gustavo Muñoz, un paisa que en 1998 tuvo que desplazarse por presión de miembros de ese grupo armado ilegal, fue uno de quienes arrojó las armas a las cestas metálicas que las llevaron a las calderas de fundición.
"¿Sabe qué?, yo he jugado fútbol con estos manes. Es que el perdón es una cosa que depende de cada una de las personas. Yo creo en el perdón de estos muchachos. Lo que pasa es que los que están aquí son solo una parte de los que en realidad nos hicieron tanto daño", contó Gustavo a menos de dos metros del punto donde departía un grupo de desmovilizados.
Más oportunidades
Los jóvenes sabían que en uno de los hornos de la industria siderúrgica se iban a quemar sus "novias", como les decían a sus armas los ex integrantes de las autodefensas.
Uno de ellos lucía gafas negras y estaba meticulosamente peinado como un erizo. "Nosotros cometimos un error, claro que sí, pero en el fondo no somos malos y por eso queremos más oportunidades. Ahora vivimos bueno lejos de la guerra, yo ando por donde quiera y hago lo que quiera".
Francisco Espitia, otro representante de las víctimas, está de acuerdo en que estos hombres hoy dedicados a otras actividades más productivas para la sociedad, en el fondo son buenos.
"Somos tan víctimas nosotros como ellos. Estos pelados eran víctimas de sus superiores que los ponían a hacer lo que ellos no querían. El ambiente sería tenso si aquí estuvieran los verdaderos promotores del paramilitarismo. Ellos son los payasos del circo, pero los dueños de ese circo ni siquiera se han desmovilizado", dijo.
Entre los desmovilizados hay un sentimiento generalizado de bienestar, mejoría y tranquilidad: "Es que nosotros también tenemos nuestro corazoncito, no crea que no. Ahora vivimos mejor que antes y hasta invitamos a los que todavía no se han desmovilizado a que lo hagan lo más pronto", dice otro joven del grupo donde compartían los excombatientes sus experiencias del monte y se contaban su vida por fuera del campo de batalla.
Reclamos
Algunas de las víctimas se quejaron de la desequilibrada balanza en la que están.
"Aparte del daño que nos han hecho, ahora nos toca lidiar con la corrupción que desvía los fondos que son para nuestra ayuda. Nadie ha recibido nada por reparación mientras que a los desmovilizados no les falta su ayuda sicosocial", dijo un hombre que hacía parte del grupo de las 34 víctimas que participaron en el acto.
Agradecimiento
El presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), Eduardo Pizarro Leongómez, agradeció a las víctimas "que, apretando los dientes y con el llanto contenido, nos han acompañado hoy a la destrucción de estas 18 mil armas".
El funcionario agregó que "las víctimas que nos acompañan han expresado su honda disposición para la reconciliación entre los colombianos".
Pero recordó que esas personas estaban allí para enviar un mensaje al país: "la reconciliación no debe ser un pretexto ni para la impunidad ni para el olvido. Las víctimas tienen derecho a la verdad, a la justicia, a la reparación. Igualmente exigen garantías de no repetición de los actos de victimización" que sufrieron.
La opinión
Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz
?Jamás deberá repetirse esta locura histórica que vivimos durante tantos años. Hoy sembramos nosotros, con estas armas que se sepultan de manera definitiva, un camino de reconciliación?,
Con presencia internacional
El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, presidió la fundición de las 18.051 armas en la Siderúrgica Nacional (Sidenal), en Sogamoso, Boyacá.
El acto de fundición contó con la presencia del secretario General de la OEA, José Miguel Insulza; el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos; el presidente de la Comisión Nacional para la Reparación y Reconciliación (CNRR), Eduardo Pizarro Leongómez; el jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP-OEA) Sergio Caramagna, y el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, entre otras personalidades nacionales e internacionales.
Las armas, entregadas por 31.671 desmovilizados de las Autodefensas, fueron depositadas en una inmensa caldera de la siderúrgica por 34 víctimas de estos grupos ilegales y 46 excombatientes.
Symbolic ceremony for the peace
Thanks to an idea of the United Nations, yesterday a special ceremony brought hope to many Colombians victims of the violence. More than 18.000 arms were thrown to a huge oven. These arms are the result of the demobilization of 31.671 former members of the self-defense group from 2003 to 2006. The metal produced by the melting will be used in the construction of monuments that will be built in the name of freedom and commemorative symbols. At the act different personalities participated, such as Colombia´s Defense Minister, the General Secretary of the OAS, religious personalities, high level military and ambassadors from the United States, Spain, Norway and Argentina, as demobilized people and relatives of victims as well.