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De un judío para los cristianos

OSVALDO GOLIJOV, COMPOSITOR argentino de raíces judías, escribió La Pasión según San Marcos, un obra de alto valor rítmico e identidad latina.

  • De un judío para los cristianos | Cortesía | Osvaldo Golijov, compositor en el que se reúne una extraña amalgama, es judío y latino. Hace diez años recibió la comisión de hacer la Pasión según San Marcos. Él, todo un judío ortodoxo, le dio vida a esta obra magnífica.
    De un judío para los cristianos | Cortesía | Osvaldo Golijov, compositor en el que se reúne una extraña amalgama, es judío y latino. Hace diez años recibió la comisión de hacer la Pasión según San Marcos. Él, todo un judío ortodoxo, le dio vida a esta obra magnífica.
13 de enero de 2012
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Inquietante. Así resulta ver, escuchar y sentir La Pasión según San Marcos del compositor argentino Osvaldo Golijov.

No hay grandes lamentos. No hay plañideras para el Mesías. El luto no es el de los europeos, negro lacónico. Es el de las comunidades indígenas, el de los negros, lleno de pregones y tambores.

Como si fuera poco hacer una obra semejante, que fue encargada para el Festival de Europeo de Música y para rendir homenaje a Bach, la batalla interior de Osvaldo era mayor. ¿Cómo abordar un tema tan lejano de su cultura judía?

En La Pasión según San Marcos se hace un especial énfasis a que en ese momento de la vida de Jesús el pueblo de Israel se preparaba para la fiesta de La Pascua, ¿por qué?

"Porque es una fiesta de sacrificio y es una transmutación del sacrificio del cordero, es presentar, en cierta manera casi antropológica, la historia de la Pasión, que es ya una transmutación de un mito en otro y que cuando la pasión vuelve a Latinoamérica sucede de nuevo, porque se sincretiza con la santería".

Conociendo el mundo del judaísmo ortodoxo, ¿qué significado le vio a la muerte de Jesús paralela a la fiesta de la Pascua?

"El cordero judío es despersonalizado, mitológico, y Jesús los personaliza, dice: 'Esta es mi sangre, este es mi cuerpo', y así cambia el paradigma de una religión basada en justicia a una religión, o una manera de ser en el mundo, basada en el amor".

La obra debía tener esa vena latina, según el encargo hecho, pero me pareció muy curioso que, cuando Jesús se dirige al monte de La Calavera, la música sea festiva, antillana, los tambores y los pregones son protagonistas de una fiesta?

"Sí, lo de los tambores batá, ellos hablan y cuentan historias, y una gran parte de la Pasión es la narrativa, que Bach las hace como recitativo de evangelista con el órgano y para mí hacer un recitativo melódico armónico con órgano para una pasión latinoamericana era imposible, como que no iba, era como hacer una obra colonialista.

Entonces pensé sobre cómo se cuentan las historias aquí, y se cuentan con el canto y el tambor. La historia se cuenta a través de esos pregones, porque las historias eran pregonadas aquí, en inglés se dice gospel, que es contar la historia, diseminar la historia con los pregones y los tambores, entonces me pareció que era la manera verdadera".

Cuando presentó la obra en Europa, ¿cómo fue recibida?

"Muy bien, fue recibida con mucha emoción e impactó mucho, aunque para mí es más interesante saber cómo es recibida aquí o en Venezuela, donde todos sabemos los orígenes. Aquí es más difícil sorprender con esos ritmos, pero si la gente ve que hay una transformación y una narrativa y una trascendencia lograda a través de ello, hay obra. Es lo mismo que Bach hizo con los cantos luteranos en Alemania, donde ellos conocían esas melodías, para nosotros Bach es música, pero no nacimos con esas melodías, este es el caso inverso".

Bach era un creyente, y no cualquier creyente, se dice que muy férreo, por eso su obra recurrentemente religiosa, ¿Osvaldo también es creyente?

"Yo también soy creyente, no sé si como Bach, pero me interesa mucho la cuestión de la fe, me inspira mucho, como a cualquier compositor que compone obras trascendentales, porque están conectados con la pregunta".

¿De dónde salió esa idea de que esas varias personas, con varias formas de interpretar, desde lo lírico hasta lo flamenco y el pregón, dibujaran a Jesús?

"Eso surge de El otoño del patriarca , porque me parece que la historia es tan conocida que volver a hacer un evangelista o a un Jesús como en Bach, no era tan necesario, me pregunté dónde estaba Jesús en Latinoamérica, y no está en ningún individuo, por más que hubo caudillos como El Che Guevara. Me pareció que como García Márquez lo hizo en ese libro, con una historia que es tan arquetípica, tan universal, era acertado, así como él que se permitió ese monólogo colectivo, y me pareció impresionante como manera de contar la historia, y es que Jesús es el pueblo, que sigue perdonando y creciendo a pesar de todo".

¿Cambio la percepción de Jesús después de la obra?

"Para mí, Jesús creó un nuevo paradigma de cómo vivir en este mundo, que es a través del amor y del perdón, creó una manera de ser nueva. Jesús fue peligroso para el orden de las cosas, como esos curitas en Argentina que durante la dictadura fueron muertos con las armas bendecidas por los arzobispos. Y eso también resuena con el judaísmo mío, porque tanto tiempo culpando a los judíos por la muerte de Jesús, pero por ahí fue la jerarquía, es como decir que todos los argentinos son fascistas por la dictadura".

¿De dónde surgió la idea de no tener un tenor sino un pregonero como hilo narrativo, un juglar?

"Surgió de algo inconsciente, porque este chico Reinaldo nunca había cantado, bailaba en Cuba, pero me gustó la idea de tener un rango de voces que fuera desde él, cantor de la calle, a la soprano, y que muchos de los solistas vinieran del pueblo, del coro, y así salen las caras, las historias de cada persona en una multitud".

Cuando Händel creó El Mesías pasó por muchos días de trance creativo, ¿le sucede lo mismo?

"Nunca he leído de esa creación tan bella. Pero a mí me pasó también, después de dos años de estar congelado, la música fluyó. Por ejemplo, el número de Judas fue algo de un momento a otro. La obra se fue escribiendo sola, planeé que no se cayera, hice unas columnas, pero el resto fluyó".

¿Cuáles fueron esos miedos que los paralizaron?

"Sé cuan importante es esta historia para los cristianos, que tan dolorosa fue la relación con los judíos, fue un reto, un gran reto, y me animé a pasar al otro lado".

Han pasado diez años desde que se escribió la obra, ¿cómo hacer para que suene tan contemporánea, en un tiempo donde todo es tan vertiginoso?

"A veces pasa y a veces no sé (risas). Lo que decía Picasso es verdad, todo el arte verdadero es presente. Lo que escribiste hoy en la mañana no es más contemporáneo que lo que escribiste hace 300 años. Bach es presente, escuchamos una obra de él y podríamos decir que se compuso esta mañana y lo creerían. El arte verdadero vive en un eterno presente".

Hay una obra suya, The dreams and prayers of Isaac the Blind , donde con la armonía trata de dibujar los momentos de tranquilidad y revelación de un cabalista, ¿cómo hacer eso?

"Son imágenes fuertes, que como han inspirado a pintores, inspiran a músicos, la cuestión es que, por ejemplo, en la época de Mozart había formas muy fuertes que la gente compartía, después eso se fue agotando, porque ellos encontraron las sorpresas, maneras de componer, de contar otra historia. Yo trabajo con símbolos y a veces la escalera de los ángeles -en este caso- es eso, son constelaciones de imágenes que crean un drama, un teatro sonoro que sustituye las imágenes".

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