En los últimos años, Colombia ha hecho una tarea juiciosa para el control del gasto público, al tiempo que mejoró el recaudo de impuestos.
El deliberado apretón en las cuentas consolidadas del sector público, unido a un buen crecimiento económico, permitió que, según cálculos preliminares, el déficit fiscal al cierre de 2011 fuera del 2,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Es decir, 13,35 billones de pesos.
La cifra es mejor de lo esperado, pues se estimaba un 2,9 por ciento. Y menor a la del 3,2 alcanzada en 2010. Para 2012 se espera un déficit del 1.8 por ciento.
Estos resultados reflejan el buen comportamiento de la economía y un orden en el gasto público, que es parte esencial de lo que se necesita para afrontar la inestabilidad económica mundial.
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