
La semana pasada hablé de la seguridad de Medellín: ¿Cuál seguridad?, cuestioné. Las últimas dos semanas han sido particularmente violentas. De dobles homicidios. Asesinatos de extranjeros y menores. Incremento de muertes en varias comunas, entre ellas la de Guayabal. Bueno, cosas muy graves, que nos deben preocupar a todos en extremo.
El mismo viernes pasado recibí una carta de un lector del Barrio Antioquia. Se quejaba de la impunidad en medio de la cual actúan los expendedores de droga de ese vecindario contiguo al Aeropuerto Olaya Herrera.
"¿Conoce lo que ocurre en el barrio Trinidad y sus más de 15 expendios de drogas desde hace más de 35 años? Si le participo de semejante desastre social es porque cada día es peor, peor por la cantidad de droga que se vende, las ganancias jugosas, la cantidad de gente que contratan, el modo de operar y la corrupción rampante de algunos policías y abogados".
El remitente se preguntaba en su carta si eso que ocurre allí, en un área tan central de Medellín, podrá importarle al Alcalde, al Secretario de Gobierno y al Comandante de la Policía.
El denunciante detalló las direcciones de las "plazas de vicio o jibariaderos". Todos los expendios, según lo relacionado por él, "tienen y pagan vigilancia día y noche, en las esquinas, mujeres, niños y jóvenes... el que sea".
No hay contradicciones en decir que la ciudad ha mejorado mucho en indicadores sociales, en el desarrollo de importantes servicios y espacios públicos, pero que, al tiempo, continúa agobiada por fenómenos complejos y muy graves de delincuencia común y organizada.
Eso lo advirtió otro lector que estaba a miles de kilómetros. ¡En Holanda!
Suena el teléfono de la oficina. Contesto. Una llamada de Holanda, me advierte la secretaria. "Hola -me saludan-. Llamo para agradecerle que alguien tenga conciencia de decir lo mal que está la seguridad de Medellín. No es posible que digan que la realidad de crímenes y asesinatos se la inventa la prensa. Es necesario que las autoridades acaben de una vez por todas con esa permisividad con la delincuencia".
Se trata de un colombiano que ha vivido en Estados Unidos y ahora en Holanda y que sufrió en carne propia el asedio del hampa en nuestras calles. "Es imposible, es increíble que uno no pueda cruzar una calle, para comprar la leche en el barrio de al lado, porque está muerto. Yo vivo en Holanda y puedo pasar a comprarla, sin problemas, a Alemania. ¿Dónde están el Gobierno y la Policía?", pregunta desconcertado.
Es el mismo desconcierto de muchos ciudadanos que ven cómo cada día ocurren asesinatos terribles. Crímenes y asaltos con fusiles y ametralladoras, como en las películas. Lo peor es que pareciera que a los ojos de las autoridades no pasa nada. ¿El crimen en Medellín, imparable?
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO.
De acuerdo Carlos Alberto, me encantan sus dudas sobre las estadísticas de seguridad de las que se jactan las autoridades, son tan creibles como las de disminución del desempleo o el control del IPC. Las tres son hechas por burocratas que nunca abandonan sus cómodas oficinas y ganan buen sueldo, no tienen problemas, viven en su paraiso.
Carlos alberto,la policia sabe los puntos exactos donde venden drogas PERO ELLOS COMEN DE EL NEGOCIO y uno no puede denunciar porque el policia le da los datos tuyos al jibaro YO LOS HE VISTO
Donde están el gobierno y la policia? Es la pregunta que nos hacemos muchos, en las grandes ciudades,en el campo y a la vuelta de la esquina, en estos tiempos de lo que parece ser la refundación de la nación.
Hombre Carlos Alberto, es que en la policìa son ciegos, sordos y no huelen. En el Pasaje Veracruz hacen toneladas de aguardiente chiviado, no es sino que entre al fondo y siente el olor y la policía que no lo huele a nada, se hacen los huev.
La población más vulnerable frente a la delincuencia es la gente del común; a esa gente del común no pertenecen el alcalde, sus secretarios, el gobernador y su séquito; tampoco el comandante de la policía. Es por ello por lo que las autoridades reportan total normalidad. Está muy claro Carlos Alberto: a ellos no los afecta.


Copyright © 2012 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A. Términos y condiciones| Superintendencia de Industria y Comercio
Nit: 890901352-3 | Dirección: Carrera 48 N° 30 Sur - 119, Envigado - Antioquia, Colombia | Conmutador: (57) (4) 3315252 | Bogotá: (57) (1) 4156764Fax: (57) (1) 4157508 | Línea de atención al cliente: (57) (4) 3393333